Sanciones a Venezuela: ¿Estrategia acertada?

Las sanciones contra Venezuela podrían ser unilaterales y/o multilaterales, dependiendo de si provienen de un país particular o de un bloque de países, por ejemplo, Estados Unidos o la Unión Europea, respectivamente

Bajo el Derecho Internacional podría debatirse si la reacción unilateral o multilateral de las sanciones contra Venezuela que esta semana han asomado Estados Unidos y la Unión Europea encuadra en lo que se conoce como retaliaciones o contramedidas. De ello también depende la legalidad y legitimidad internacional de cualquier sanción.

Las potenciales sanciones tendrían, al menos, tres implicaciones previsibles en los ámbitos económico-financiero, militar y sociopolítico. En ese sentido, Venezuela podría ser incluida en la lista de países con régimen especial de exportación de ítems de uso dual o reciproco. Ello conllevaría controles que dificultarían la exportación e importación de productos y servicios desde y hacia Venezuela.

La prohibición de asistencia económica sería otra forma de sanción. Si la medida proviene de Estados Unidos el alcance e impacto no sólo sería unilateral, sino también multilateral en caso que incluya veto sobre préstamos de instituciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Existe otra variedad de contramedidas, generalmente denominadas restricciones financieras misceláneas. Eso involucraría la prohibición de compañías sujetas a la jurisdicción sancionadora de realizar transacciones comerciales con empresas del estado venezolano, incluidas Pdvsa, Citgo, la CVG, por mencionar algunas.

En el campo de seguridad y defensa las sanciones pueden comportar la prohibición de venta de armas y productos y servicios asociados al armamento de tipo bélico, como repuestos para unidades de combate y entrenamiento operativo de esas tecnologías.

Considero que para el caso actual del país las sanciones generales de cualquier naturaleza contra Venezuela son contraproducentes. He sostenido y promovido el establecimiento de sanciones individuales contra personas naturales y jurídicas –particularmente funcionarios públicos– involucradas en violaciones de derechos humanos y acciones verificables para conspirar en contra del orden democrático establecido en la Constitución venezolana. Pero sanciones contra Venezuela no sólo afectarían al gobierno, sino también a la nación y de allí que los niveles de rechazo hacia esas medidas serían abrumadores. Concretamente, el impacto sociopolítico de sanciones contra el país sería significativamente negativo por varias razones.

En primer lugar, crearía la excusa perfecta para justificar el discurso de la guerra económica y la lucha contra el imperialismo. Ambos temas representan el argumento exculpatorio principal del gobierno frente a la crisis, aunque las principales encuestas señalan que la mayoría de los venezolanos atribuyen al Ejecutivo mayor responsabilidad ante la situación. De allí también derivan sus porcentajes elevados de impopularidad.

En otras palabras, existe el riesgo de que las sanciones generales victimicen al gobierno y potencien la polarización. Algo parecido a lo que observamos en Cuba, donde el embargo estadounidense sirve de excusa para cualquier aspecto negativo que impacte al gobierno. Ese tipo de medidas también pueden refrescar la popularidad de la elite gobernante, la cual apelaría a sentimientos nacionalistas legítimos para mantenerse en el poder ilegítimamente.

Más grave aún, dependiendo del alcance práctico de sanciones económicas generales, el caos y la crisis humanitaria causaría el colapso definitivo del Estado y una tragedia migratoria que impactará en todo el hemisferio, incluido el propio Estados Unidos.

En conclusión, el tema de la imposición de sanciones es muy delicado. En este caso particular, la lógica debe estar orientada a imponer contramedidas hacia personas específicas para elevar el costo político y económico en el gobierno, sin que ello cause daños colaterales a las verdaderas víctimas de la crisis: la mayoría de los venezolanos.

 

Publicado originalmente en http://alternos.la/2017/07/19/sanciones-venezuela-estrategia-acertada/

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Estados Unidos contraataca

La opción de Washington en el caso de Venezuela ha sido la transición pacífica (cambio progresivo del régimen por la vía electoral). A manera didáctica, la implementación de esta política por parte de Estados Unidos puede ser observada en tres etapas, a saber:

i. Se inició un “diálogo bilateral” (gobierno a gobierno) que hizo posible el evento electoral del 6D. En efecto, algunos olvidan y otros desconocen que la fijación del cronograma para la celebración de las elecciones parlamentarias del año 2015, se la debemos a Thomas Shannon.

ii. Posteriormente, la Casa Blanca se embarcó en la ruta del -mal llamado- “diálogo” nacional, pero esta vez, viendo los toros desde la barrera. Sin dejar de considerar que la estabilidad política de Venezuela era prioritaria para Obama a los fines de garantizar la fluidez del plan de apertura en Cuba –la cual es subsidiada por el gobierno venezolano-, tampoco hay que dudar de la buena fe puesta por el gobierno norteamericano en el “diálogo”.

Lógicamente, el éxito del “diálogo bilateral” ofrecía incentivos para apostar por un diálogo nacional. Al fin y al cabo, el gobierno venezolano no sólo se había sentado en la mesa de negociaciones, también se comprometió a hacer las elecciones parlamentarias y cumplió su palabra.

Sin embargo, hubo un error de cálculo de ambas partes. El chavismo no midió bien el alto costo político de una derrota electoral –quizá confiaban en que lograrían hacer fraude masivo, con el respaldo de la Fuerza Armada.

Por su parte, el Departamento de Estado no previó el cambio fundamental de circunstancia en la segunda etapa: El gobierno no cedería espacios, pues el referéndum revocatorio implicaba su salida definitiva del poder. Además, el costo político del chavismo, asociado a darle una patada a la mesa (como se la dio), era bajo. Tampoco había mayor presión internacional (respetando la autoridad del Vaticano) ni local (la MUD decidió desmovilizarse).

iii. En la actual etapa, Estados Unidos (tanto la nueva administración Trump como el Congreso), ha lanzado un contraataque frontal, a nivel jurídico y diplomático. Las sanciones selectivas a funcionarios del gobierno venezolano y la activación de mecanismos multilaterales buscarían presionar al chavismo para que acepten la salida electoral.

Conclusión

Ante la debilidad de la oposición en el 2013-2015, Estados Unidos intercede y le gana al chavismo el primer round de la transición.

Esto generó un piso político mayoritario para la oposición en el 2016. Pero la MUD, ubicada en la pista de despegue que le fue dada, decidió no alzar vuelo y el chavismo supo aprovecharse de la situación hábilmente.

El 2015 y el 2016 ratificaron dos lecciones aprendidas para Washington. En primer lugar, para poder dialogar con Miraflores hay que ponerlos en tres y dos. La única forma de recibir concesiones de la cúpula gubernamental es bajo presión. En segundo lugar, a la actual oposición hay que tomarla de la mano para que camine, todavía no ha aprendido a caminar por cuenta propia.

Bajo esta perspectiva, el éxito del contrataque unilateral y multilateral que está ejecutando Estados Unidos contra el gobierno venezolano, dependerá del desempeño de la oposición venezolana en los próximos meses.

Publicado en http://www.lapatilla.com/site/2017/03/06/estados-unidos-contraataca-por-claudiopedia/

Las sanciones de Trump

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La decisión de la administración Trump, imponiendo sanciones al actual Vicepresidente ejecutivo de Venezuela, no es un ataque en contra del pueblo venezolano, ni siquiera hacia el chavismo –que cuenta con muchísimas personas decentes y honradas. En realidad, esto constituye un golpe político y legal, dirigido concretamente a dos individuos y a la elite gubernamental de la cual forman parte.

Ríndete, estás rodeado

El acorralamiento genera dos posibles respuestas, o cooperas o te radicalizas. En este momento, da la impresión de que la cúpula a cargo del gobierno habría optado por el segundo comportamiento, es decir, hacer intentos por mantenerse en Miraflores a toda costa, pensando así evitar desgracias personales.

La primera señal en esta dirección es la ratificación de la sentencia en contra de Leopoldo López, horas después de que su esposa, Lilian Tintori, fuera recibida por el presidente Trump en la Casa Blanca y éste pidiera la liberación de López.

Sancionar o no, he ahí el dilema

Por un lado, hay razones para pensar que esto desincentiva una salida pacífica aunque, por otra parte, la medida es una soga al cuello que cierra espacios de gobernabilidad a lo interno y pone en jaque la oxigenación internacional del régimen (por ejemplo, capacidad de endeudamiento).

Los defensores de las sanciones alegarían que, de cualquier modo, la elite gobernante no va a salir del poder por las buenas. Bajo esta óptica, la estrategia de dejar hacer, dejar pasar para que no se aíslen y permitan elecciones es errada. Se trata de un sistema autoritario que, con sanciones y sin éstas, moverá cielo y tierra para prolongar su colapso definitivo.

En consecuencia, mientras más se le alcahuetee, más se fortalece su capacidad de maniobra en favor de intereses muy particulares y en detrimento de al menos el 80% de venezolanos que rechaza al gobierno.

Ciertamente, el oficialismo está buscando paz pero un tipo de paz que sólo conviene a éste. La simulación, mejor conocida bajo el nombre de “dialogo”, es un ejemplo tangible de sus propuestas leoninas.

Divide y vencerás

Están asustados, Trump no es Obama y lo saben. Ahora bien, soy de los que piensa que a ese cogollo y al liderazgo chavista en general, incluyendo a empresarios, hay que terminar de dividirlos, ofreciendo salvoconductos a quienes deseen colaborar con Venezuela por la vía de dos aportes principales: i. aceptar condiciones para una transición de gobierno; y ii. relatos y/o evidencias para investigaciones penales y administrativas sobre iliciticos transnacionales. El efecto dominó podría resolver la crisis de forma adelantada y pacífica.

De las entrevistas que recibí a raíz de este asunto, la de la BBC de Londres me llamó la atención. El programa no giraba en torno a Venezuela sino a las políticas antidrogas del presidente Trump. Rescato ese enfoque para comentar que aquellos verdaderamente involucrados en narcotráfico son insalvables. Esto se debe a que a nivel de seguridad interna, la lucha contra las drogas es una prioridad muy sensible para la nueva administración.

Como agravante, el encargado de esta misión es el ahora ministro de relaciones interiores y antiguo Gral. del Comando Sur, John Kelly, quien no sólo provocó impases entre Caracas y Washington en el pasado, también conoce muy bien el caso venezolano. Precisamente, el Gral Kelly le ha dado importancia al escenario de una implosión del chavismo.

¿Cuál es el precio de una transición PACIFICA?

Insisto en un mecanismo de justicia transicional. Las autoridades estadounidenses deberían intensificar la política de beneficios procesales para patriotas cooperantes, los cuales podrían girar en torno a dos grandes opciones excluyentes: .i No puedes volver a hacer política: Agarra tu dinero mal habido y te vas de Venezuela, siendo Estados Unidos una alternativa (similar al esquema negociado con Rafael Isea); ii. Si quieres quedarte en Venezuela o regresar para hacer política: Tus activos injustificables serán congelados y confiscados. Tampoco tendrás visa para viajar a Estados Unidos.

Lo anterior también está relacionado con el curioso tema de los “falsos positivos”. Por ejemplo ¿por qué no se acusa de narcotraficante a José Mujica, a Rafael Correa o a Evo Morales? ¿Por qué a otros vicepresidentes venezolanos como Aristobulo Istúriz o Jorge Arreaza no se les habría “montado ollas” de igual naturaleza? Uno tampoco ve incluidos en estas listas de narcotráfico a altos funcionarios como Ernesto Villegas, Ricardo Menéndez, Jorge Rodríguez, Tibisay Lucena o Nelson Martínez, por mencionar algunos otros.

El barco se está hundiendo con Venezuela a bordo. Un plan de rescate que no ofrezca salvavidas a algunos miembros de la tripulación, eleva el riesgo de un desenlace violento. Pero que quede claro, si ocurriera ese escenario, culpable no será ni la oposición ni el presidente Trump, sino la macolla chavista, negada rotundamente a la alternancia y, sobretodo, empeñada en obstaculizarle rutas de participación democrática al liderazgo disidente (tanto a lo externo como dentro de sus filas).

Es esa minoría impopular de una minoría hecha mengua, la que continúa jugando con fuego, desafiando sin tregua la paciencia y calma de quienes abrumadoramente le adversan.

Trump apoyaría cambio de régimen en Venezuela

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En Estados Unidos, la mala reputación del gobierno del presidente Nicolás Maduro es abrumadora. De hecho, esta percepción negativa no solo se limita a la actual administración chavista sino también salpica a la revolución bolivariana, como modelo de progreso en Venezuela y la región.

Tras dieciocho años sin dar pie con bola, el chavismo hoy en día está rayado internacionalmente en el área financiera, económica, política, judicial y en materia de seguridad nacional. Su dificultad para amortizar las deudas en bonos soberanos y de PDVSA, la actual crisis humanitaria, la flagrante violación de la Constitución nacional (v.g. suspensión de facto de elecciones), las investigaciones en materia de corrupción y lavado de dinero, así como el llamado caso de los narcosobrinos, son ejemplos que explican por qué esta mala fama no es gratuita.

¿Qué piensan los formadores de opinión estadounidenses, el círculo de influencia de Trump y el propio Trump sobre Venezuela?

Existen cuatro temas principales en torno a Venezuela. Algunos analistas consideran que no hay salida electoral porque el país está gobernado por delincuentes aliados al poder militar y concluyen que la solución involucra una intervención.

Otros intelectuales argumentan que el diálogo es un error, pues no conducirá al cambió político, mientras el gobierno no se sienta realmente presionado a realizar concesiones.

Luego, encontramos posiciones como la del próximo Secretario de Comercio, Wilbur Ross, quien ha dicho que Venezuela tiene grandes oportunidades de convertirse en una nación económicamente desarrollada, pero esto no será posible con el chavismo en el poder. Según Ross, el cambio requiere de una rebelión popular que instale un nuevo gobierno, e insinúa que la intervención de las Fuerzas Armadas venezolanas se  justifica ante el caos administrativo creado por el chavismo.

Por su parte, Trump afirmó lo siguiente en un discurso preelectoral: “Venezuela es un país rico en recursos, vibrante y bello, lleno de gente trabajadora e increíble. Pero Venezuela ha sido llevada a la ruina por los socialistas…El próximo presidente de Estados Unidos debe solidarizarse con toda la gente oprimida en nuestro hemisferio y yo defenderé a los venezolanos oprimidos que desean ser libres”.

¿Cómo y cuándo?

La administración Trump tendrá un abanico de cartas para armar su juego. Desde el caso extremo de intervenir militarmente, pasando por el apoyo de la insurrección comentada por Ross, hasta la salida de Estados Unidos de su facilitación en el diálogo entre el gobierno y la MUD.

Trump también podría mantener total o parcialmente la estrategia del presidente Obama. Es decir, presionar al Chavismo para que permita elecciones en el 2017 y 2018, al tiempo que, desde los cuerpos de cumplimiento de la ley (law enforcement) y el poder judicial estadounidense, se negocian opciones hacia la transición del régimen con altos funcionarios venezolanos, involucrados en ilícitos transnacionales.

Tarde o temprano, el presidente Trump deberá tomar decisiones sobre la situación de Venezuela. Para ello, tiene un margen de cuatro años. Su intención de aliarse con el presidente ruso Vladimir Putin –quien tiene intereses geopolíticos y económicos en Venezuela-, podría impactar el “timing” en la estrategia de Trump hacia nuestro país.

Sin embargo, el sentimiento público en la nación norteamericana en torno al presidente Maduro y el agotamiento irreversible de la alternativa chavista, hace pensar que Trump apoyaría un cambio de régimen en Venezuela. Amanecerá y veremos…

Originalmente publicado en http://www.lapatilla.com/site/2017/01/02/claudio-sandoval-trump-apoyaria-cambio-de-regimen-en-venezuela/

Siria, el país que no será

spqsEl ataque con armas químicas en las cercanías de Damasco el pasado del 21 agosto no sólo dejó 1400 civiles sin vida, entre ellos niños inocentes, también, cual tambor de guerra, aceleró el ritmo a paso redoblado de lo que pudiera convertirse en un inminente conflicto armado internacional, si se concretara la intervención bélica, pública y directa de Estados Unidos y los aliados de ambas partes.

Hechos admitidos y controvertidos

Tanto el Kremlin como Saadat Abad y el propio Palacio Tesheen reconocen dos verdades: por una parte Siria tiene armas químicas y, por otra, en el transcurso de la guerra se ha utilizado este tipo de armamento indiscriminadamente.

Y aunque el presidente Obama acusó al actual gobierno sirio de haber cometido este crimen en contra de su propio pueblo, el presidente Al Asad insiste que los rebeldes fueron realmente los perpetradores de la masacre.

La salida diplomática

El acuerdo alcanzado entre el diplomático estadounidense John Kerry y su homologo ruso Sergei Lavrov, el viernes 13 de septiembre, sobre la destrucción y/o evacuación total del arsenal químico sirio para mediados del próximo año, tiene futuro en la medida que exista la voluntad real del gobierno árabe de cooperar en esta dirección y dependiendo del desenlace de esta crisis a instancias de Naciones Unidas (ONU).

En Israel la propuesta no ha sido bien recibida y se denuncia que Siria está ganando tiempo con el propósito de esconder su arsenal, destruirlo y/o colocarlo parcialmente en lugares estratégicos para ser utilizado en caso de materializarse la intervención extranjera.

El informe de los expertos de la ONU

El mismo día que tuvo lugar el pacto ruso-estadounidense en respuesta a la matanza, el Secretario General de la ONU, embajador Ban Ki-moon, adelantó conclusiones del informe y acusó al mandatario sirio de cometer “numerosos crímenes contra la humanidad […]”. Entre líneas es posible leer que, internamente, la ONU está dispuesta a llevar el asunto hasta las últimas consecuencias, sin que deba descartarse su sometimiento ante el Consejo de Seguridad a fin de examinar una acción militar colectiva, de conformidad con lo previsto en el capítulo VII de la carta de la ONU.

Conclusiones y pronóstico

1.       A diferencia del derrocamiento de Hussein, no existe duda que el gobierno sirio posee arsenal químico y que en su país se han usado recientemente armas químicas en contra de combatientes y civiles.

2.       El manejo de armamento químico por los Estados se encuentra ampliamente regulado y su uso contra la población civil está absolutamente prohibido por el Derecho internacional. Incluso, cualquier agresión química efectuada por grupos armados fuera del control gubernamental genera la responsabilidad del Estado. La imposibilidad de las autoridades sirias de prevenir violaciones masivas de los derechos humanos en su jurisdicción hace recaer la responsabilidad [obligación] de proteger a la población civil en manos de la comunidad internacional quien podría intervenir legítimamente en el conflicto con el objeto de contribuir a restablecer la paz y seguridad en Siria.

3.       Con su proactiva participación en la hoja de ruta alternativa comentada en líneas precedentes, Rusia continua ratificando dos intereses geopolíticos prioritarios: en primer lugar, quiere evitar la situación de Afganistán, es decir, tener al adversario apuntándole desde el patio trasero; en segundo lugar, la deposición de Al Asad reduciría su cartera de aliados en la región. Subsidiariamente, la salida diplomática, previa publicación del informe de expertos de la ONU y de hechos desconocidos, le permitiría a Moscú lavarse las manos elegantemente en caso de verse obligado a no ejercer el derecho de veto en la ONU para impedir medidas contra el gobierno de Siria.

4.       La diplomacia de micrófono ejercida por Estados Unidos y Siria indica que ambos países están comprando tiempo en la espera de poder resolver asuntos internos. La Casa Blanca no solo necesita el apoyo del congreso, que ha abogado por el agotamiento de los mecanismos pacíficos, igualmente debe definir los términos de la potencial operación, como por ejemplo, quienes participarían en los despliegues terrestres de control del poder y de búsqueda del arsenal químico y, finalmente, cómo neutralizar la inminente respuesta armada de Irán. Ahora, Damasco está consciente que la amenaza estadounidense no es disuasiva por lo que le conviene prolongarla para apertrecharse mientras se abren otros caminos alternos.

5.       La situación histórica de Siria hace pensar que el país se fragmentará, con un sur independiente y los Altos del Golán anexados a Israel.

6.       Si bien la coyuntura siria pudiera ser evaluada como un estado guerra absoluta, según Clausewitz, es menester exhortar a las partes combatientes a deponer las armas y a negociar una administración del poder conjunta, inédita y adaptada a la realidad socio-política de la nación árabe.

claudioj.sandoval@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/130919/siria-el-pais-que-no-sera

CELAC y la geopolítica atlántica

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se estrena en su primera reunión Cumbre con los países de la Unión Europea (UE) en lo que se ha llamado Cumbre CELAC-UE, a realizarse en Santiago de Chile este fin de semana.

El diálogo entre la UE y los países de la región tiene especial importancia en el contexto actual de crisis económica en el viejo continente; América Latina es el “refugio” de las principales empresas europeas (buena parte de ellas españolas) por lo que resulta clave para países como España consolidar y avanzar en la relación birregional.

La CELAC en este primer año de existencia, desde su fortalecimiento en Caracas en 2011, ha tenido primeros pasos muy “tibios”, sin avances significativos y declaraciones políticas intrascendentes.

Ahora bien, ¿cuál es la geopolítica de la CELAC? Este ente no nació para aislar a los Estados Unidos o Canadá, más bien se funda como un esfuerzo de unir a los países de América Latina y el Caribe en un espacio único, propio, en la búsqueda de una identidad común.

Igualmente, es el mecanismo perfecto con que cuenta México para “atenuar” la preponderancia brasilera en la UNASUR. También hay que tomar en cuenta que tanto México como otros países no suramericanos deben esperar al menos unos 4 años ó más para ser miembros plenos de la UNASUR. En una primera etapa, quien solicite ser miembro de la UNASUR (observador) debe esperar un tiempo prudencial antes de conseguir ser miembro pleno.

En este contexto, la mejor herramienta era la creación de un nuevo mecanismo, uno en el cual participaran todos los países de la región y con el objetivo claro de “trasladar” la legitimidad, rapidez y “eficiencia” de la UNASUR a la CELAC, con un Brasil y un México en igualdad de condiciones.

¿Es la CELAC una preocupación para Washington? En lo absoluto, la CELAC no cuenta con un país que asuma el peso económico y político de apuntalar ese proceso, carece de sede, no hay presupuesto y tiene una presidencia pro tempore unida a una troika que lejos de agilizar paraliza la toma de decisiones.

Los gobiernos de izquierda olvidan que mientras ellos gritaban “ha muerto el ALCA” Washington continuaba y adelantaba sus negociaciones bilaterales en materia comercial. Mejor negociar bilateralmente que frente a un bloque, pensaron en la tierra del Tío Sam.

Mientras se tiene la fantasía de que la CELAC significará una especie de “OEA sin Estados Unidos ni Canadá”, los países caribeños, Ecuador, la mayoría de los centroamericanos, Bolivia, Paraguay y Uruguay se benefician de importantes programas que son financiados por la OEA.

La presidencia de Cuba de la CELAC intentará dinamizar el mecanismo, sin embargo, la fórmula del consenso impondrá la necesidad de negociaciones. Así pues, sólo los países anti-imperialistas del ALBA – TCP: Antigua y Barbuda, Dominica, San Vicente (caribeños y participantes de todas las iniciativas financiadas por Washington para el Caribe), Ecuador (cuya moneda es el dólar de los Estados Unidos), Nicaragua (que tiene un TLC con Estados Unidos en el marco del llamado DR-CAFTA), Bolivia, Cuba y la revolucionaria Venezuela (cuyo principal socio comercial y destino de exportaciones petroleras son los Estados Unidos), intentarán mantener una ilusión de lucha contra el llamado “Imperio”.

¿Qué veremos en Santiago? hasta ahora, una Venezuela aislada que intenta bloquear o detener propuestas en la Declaración e iniciativas pero al final, como es costumbre, la llamada “diplomacia bolivariana” cederá lo que evitaba aprobar y hasta más a última hora; una larga declaración política y compromisos por incumplir lo que les permitirá a todos volverse a reunir en algún otro paradisiaco lugar para renegociar y mencionar lo mismo que habían aprobado.

claudioj.sandoval@gmail.com