La farsa electoral del 2017

farsa_electoral

El chavismo estará sometido a la presión electoral en el 2017. Sabemos que durante quince años, la revolución chavista se relegitimó a través del mecanismo electoral, aprovechando su control sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE) para celebrar elecciones de toda índole y alardear local e internacionalmente sobre su presunto talante democrático.

Pero habiéndose convertido oficialmente en minoría inequívoca el 6D, el gobierno decidió entonces quitarse la máscara democrática y secuestrar indefinidamente la ruta electoral, principal medio de expresión con el que cuentan los ciudadanos a la hora de manifestar su voluntad en los asuntos públicos de la nación -concretamente, el chavismo saboteó el referendo revocatorio y suspendió las elecciones regionales en el 2016.

La piña bajo el brazo   

No obstante, el presidente Nicolás Maduro podría estar observando que resulta prácticamente improbable, cualquier intento de maquillar la reputación de su gobierno, sin el matiz electoral. Con el agravante de que hasta las dictaduras más férreas montan sus teatros periódicamente y efectúan elecciones. Cuba y Zimbabue ejemplifican dicha práctica.

A diferencia del referendo revocatorio y de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, donde la carga inicial recae en terceros y hay más espacios para meter una cabra, las elecciones regionales y la elección presidencial del 2018 operan de oficio, no admiten excusas ni del gobierno ni de su CNE.

Ante el cambio de circunstancia del 2017 (condicionado a la definición de un calendario electoral, llueva, truene o relampaguee), el gobierno está buscando la manera de armar un mamotreto que muestre la imagen de un cambio pero sin cambio real.

Nuevas elecciones parlamentarias

Y es bajo este contexto que el presidente Maduro recientemente lanzó la tesis de la autodisolución de la Asamblea Nacional. A diferencia del fujimorazo, el madurazo convocaría una elección perentoria que permita vender la idea de que en Venezuela hay democracia -porque se hicieron elecciones parlamentarias- y así promocionar al chavismo como los buenos de la película, los restauradores de un orden constitucional violado por diputados opositores que usurparon funciones legislativas.

La sustitución de las elecciones regionales por otras elecciones, mantendría intacto el balance de poder de facto en el ámbito nacional, estadal y municipal. Por su parte, el gobierno podría distraer la atención sobre el problema real, a saber: una crisis de gobernabilidad causada por la incapacidad del presidente Maduro para ejercer el cargo y el agotamiento irreversible de la propuesta socio-económica y política chavista.

¿Buenas noticias?

Cualquiera sea la elección que el gobierno pretenda estructurar, el chavismo sabe que está manipulando un arma de doble filo. La posibilidad de que ocurra un cambio este año puede cristalizarse de carambola, a través de un proceso electoral, particularmente, en caso de que el gobierno intente o haga un fraude masivo.

De mantenerse o empeorar la crisis económica, la volatilidad social continuaría aumentando e incluso, la situación podría írsele de las manos al presidente Maduro. Cualquier triquiñuela pre o poselectoral comporta el riesgo de generar un tipo de desobediencia legítima en Caracas que haría insostenible la permanencia del régimen actual.

Ante un escenario electoral fraudulento y un colectivo rebelado por los cuatro costados, la cúpula militar tendría que decidir si conspira en contra del sentir mayoritario de la Fuerza Armada de no masacrar a sus conciudadanos o prefiere apoyar a la elite gobernante de turno. Partiendo de la experiencia más reciente, el 6D, da la impresión que los generales no se van a echar ese cacho de agua y se adaptarían a la posición pro-ciudadana de sus compañeros de armas.

Así las cosas, el tema electoral en el 2017 luce como una farsa de ambos sectores políticos, donde uno pretendería usarlo de fachada para relegitimarse en el poder y neutralizar adversarios políticos, mientras que el otro grupo lo estaría viendo como un atajo a su ascenso a Miraflores.

Finalmente, usted, que está en el medio de todo esto, eventualmente le tocará decidir a quién apoyar, si es que todavía se encuentra indeciso… Creo que, en todo caso, lo importante es asumir una posición, asistiendo a la función teatral de su preferencia pero a conciencia, sin dejarse manipular con ofertas engañosas o creyendo en pajaritos preñados…

Publicado originalmente en http://www.lapatilla.com/site/2017/01/09/la-farsa-electoral-del-2017-por-claudio-sandoval/

Advertisements

Lo que debes saber sobre la salida de Maduro

saber_salida_maduro

Hablemos claro y raspao, el cambio en Venezuela sólo puede ocurrir por dos vías: por las buenas o por las malas. El primer camino tiene que ver con la salida electoral, mientras que el segundo presenta muchas variantes, incluyendo la renuncia del presidente y la intervención militar.

Bájese de esa nube

Si no estás armado, tampoco quieres ir a Miraflores a echarte tiros con los colectivos, el hampa y la guardia de honor –que no son mochos y defenderían lo suyo de la única manera que saben hacerlo-, entonces te conviene apostar por la salida electoral y/o ser testigo de una potencial intervención militar.

En cuanto al camino electoral, éste no se encuentra garantizado y probablemente estará minado de obstáculos nada pacíficos.

– ¿Pero por qué asumes eso si la constitución establece que el periodo presidencial es de seis años y, por lo tanto, deben celebrarse elecciones en el año 2018?

– Si la letra de nuestra carta magna se respetara, entonces hoy Nicolás Maduro no sería presidente de Venezuela e igualmente se hubieran realizado los comicios regionales. Pero en vista de que el Chavismo iba a perder en ambos procesos electorales, optó por el sabotaje constitucional. La realidad es que Venezuela tiene un sistema disfuncional que degeneró en cleptocracia y provocó la actual distorsión del orden democrático.

Esto significa que el CNE no luce animado a ejecutar el calendario electoral de oficio, sino que esta vez el que quiera elecciones, tendrá que conquistarlas en la calle. En consecuencia, la apuesta electoral involucrará un sacrificio adicional que pudiera canalizarse en forma de protestas pacíficas para meterle presión al Chavismo.

Ahora bien, ten en cuenta que en todo lugar donde se ha implementado la lucha no violenta, ésta suele generar violencia porque las fuerzas de seguridad del Estado y sus grupos paramilitares reprimen a manifestantes desarmados y violan sus derechos humanos.

Agitar a la gente para pedir la renuncia de Maduro es un error

Cuando nos ubicamos en el tiempo y espacio correcto (año 2017), concluimos que si el presidente renuncia durante el cuarto año de su periodo, el esperado cambio no ocurrirá porque el Chavismo continuaría gobernando hasta diciembre de 2018, de acuerdo al artículo 233 de la constitución venezolana (el cual acatarían irrestrictamente porque les favorece).

A diferencia de Chávez, Nicolás Maduro no es el mandamás interno sino el principal representante de un grupo de co-gobernantes que incluye a Diosdado Cabello, al PSUV, la familia Chávez, Jorge Rodríguez, Aristóbulo Istúriz, etc. Es decir, técnicamente salir del presidente Maduro debería ser igual a sacar al Chavismo del poder ejecutivo, para dar oportunidad a líderes capaces de reconstruir un país llevado a la ruina, en todas sus acepciones.

El orden de la bota

Los militares han tenido un papel preponderante en los cambios políticos del país y lo seguirán teniendo en el futuro cercano. En respuesta a la imponderable militar (¿cómo y cuándo actuarán en contra del gobierno, si es que lo hacen?), hay formadores de opinión que sostienen la tesis de una intervención preventiva ante la inminente hecatombe que comportaría el caos de Ciudad Bolívar esparcido en Caracas.

En otras palabras, frente la tesis de intervención militar ex post facto –que salgan primero los civiles a la calle y cuando nos den la orden de reprimir, tenemos legitimidad para revelamos y prevenir una masacre-, se antepone esta idea de ahorrarle a los ciudadanos el represivo camino de la lucha no violenta. Bajo tal postura, se cree que el Chavismo no renunciará al poder por la vía democrática sino a través de la confrontación violenta. De manera que resulta innecesario exponer las vidas de civiles desarmados a la merced de grupos oficialistas violentos, cuando los únicos que pueden poner orden son las Fuerzas Armadas, en sintonía con el sentir popular que se opone a la permanencia del actual gobierno chavista.

– Pero la estás poniendo muy difícil ¿que nos coma el tigre entonces? Mi mensaje es que quién vive de ilusiones muere de desengaño y perro cobarde no hace perritos. En el 2017 ni la MUD ni la sociedad civil tienen mayor chance de producir cambios políticos tangibles durante el año. Los únicos capaces de hacer un corte de raíz en la estructura del Poder Público serán los militares. Pero eso no depende de ti, mucho menos las probabilidades de éxito de ese escenario, que, quizás, tampoco apoyarías.

Recomiendo no perder el tiempo en protestas que busquen la renuncia de Maduro. Si crees que el Chavismo puede salir por las buenas, trata de enfocarte en la definición del calendario electoral. Si piensas que esto solo puede resolverse por las malas, mide muy bien tu riesgo y recuerda que en pelea de burros, no se meten los pollinos ¿Comprendes por qué Maduro aún sigue en Miraflores? No es fácil ¿verdad? ¡Feliz año!

Publicado originalmente en http://www.lapatilla.com/site/2016/12/26/claudio-j-sandoval-lo-que-debes-saber-sobre-la-salida-de-maduro/

Trump apoyaría cambio de régimen en Venezuela

farsa_electoral

En Estados Unidos, la mala reputación del gobierno del presidente Nicolás Maduro es abrumadora. De hecho, esta percepción negativa no solo se limita a la actual administración chavista sino también salpica a la revolución bolivariana, como modelo de progreso en Venezuela y la región.

Tras dieciocho años sin dar pie con bola, el chavismo hoy en día está rayado internacionalmente en el área financiera, económica, política, judicial y en materia de seguridad nacional. Su dificultad para amortizar las deudas en bonos soberanos y de PDVSA, la actual crisis humanitaria, la flagrante violación de la Constitución nacional (v.g. suspensión de facto de elecciones), las investigaciones en materia de corrupción y lavado de dinero, así como el llamado caso de los narcosobrinos, son ejemplos que explican por qué esta mala fama no es gratuita.

¿Qué piensan los formadores de opinión estadounidenses, el círculo de influencia de Trump y el propio Trump sobre Venezuela?

Existen cuatro temas principales en torno a Venezuela. Algunos analistas consideran que no hay salida electoral porque el país está gobernado por delincuentes aliados al poder militar y concluyen que la solución involucra una intervención.

Otros intelectuales argumentan que el diálogo es un error, pues no conducirá al cambió político, mientras el gobierno no se sienta realmente presionado a realizar concesiones.

Luego, encontramos posiciones como la del próximo Secretario de Comercio, Wilbur Ross, quien ha dicho que Venezuela tiene grandes oportunidades de convertirse en una nación económicamente desarrollada, pero esto no será posible con el chavismo en el poder. Según Ross, el cambio requiere de una rebelión popular que instale un nuevo gobierno, e insinúa que la intervención de las Fuerzas Armadas venezolanas se  justifica ante el caos administrativo creado por el chavismo.

Por su parte, Trump afirmó lo siguiente en un discurso preelectoral: “Venezuela es un país rico en recursos, vibrante y bello, lleno de gente trabajadora e increíble. Pero Venezuela ha sido llevada a la ruina por los socialistas…El próximo presidente de Estados Unidos debe solidarizarse con toda la gente oprimida en nuestro hemisferio y yo defenderé a los venezolanos oprimidos que desean ser libres”.

¿Cómo y cuándo?

La administración Trump tendrá un abanico de cartas para armar su juego. Desde el caso extremo de intervenir militarmente, pasando por el apoyo de la insurrección comentada por Ross, hasta la salida de Estados Unidos de su facilitación en el diálogo entre el gobierno y la MUD.

Trump también podría mantener total o parcialmente la estrategia del presidente Obama. Es decir, presionar al Chavismo para que permita elecciones en el 2017 y 2018, al tiempo que, desde los cuerpos de cumplimiento de la ley (law enforcement) y el poder judicial estadounidense, se negocian opciones hacia la transición del régimen con altos funcionarios venezolanos, involucrados en ilícitos transnacionales.

Tarde o temprano, el presidente Trump deberá tomar decisiones sobre la situación de Venezuela. Para ello, tiene un margen de cuatro años. Su intención de aliarse con el presidente ruso Vladimir Putin –quien tiene intereses geopolíticos y económicos en Venezuela-, podría impactar el “timing” en la estrategia de Trump hacia nuestro país.

Sin embargo, el sentimiento público en la nación norteamericana en torno al presidente Maduro y el agotamiento irreversible de la alternativa chavista, hace pensar que Trump apoyaría un cambio de régimen en Venezuela. Amanecerá y veremos…

Originalmente publicado en http://www.lapatilla.com/site/2017/01/02/claudio-sandoval-trump-apoyaria-cambio-de-regimen-en-venezuela/