CELAC y la geopolítica atlántica

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se estrena en su primera reunión Cumbre con los países de la Unión Europea (UE) en lo que se ha llamado Cumbre CELAC-UE, a realizarse en Santiago de Chile este fin de semana.

El diálogo entre la UE y los países de la región tiene especial importancia en el contexto actual de crisis económica en el viejo continente; América Latina es el “refugio” de las principales empresas europeas (buena parte de ellas españolas) por lo que resulta clave para países como España consolidar y avanzar en la relación birregional.

La CELAC en este primer año de existencia, desde su fortalecimiento en Caracas en 2011, ha tenido primeros pasos muy “tibios”, sin avances significativos y declaraciones políticas intrascendentes.

Ahora bien, ¿cuál es la geopolítica de la CELAC? Este ente no nació para aislar a los Estados Unidos o Canadá, más bien se funda como un esfuerzo de unir a los países de América Latina y el Caribe en un espacio único, propio, en la búsqueda de una identidad común.

Igualmente, es el mecanismo perfecto con que cuenta México para “atenuar” la preponderancia brasilera en la UNASUR. También hay que tomar en cuenta que tanto México como otros países no suramericanos deben esperar al menos unos 4 años ó más para ser miembros plenos de la UNASUR. En una primera etapa, quien solicite ser miembro de la UNASUR (observador) debe esperar un tiempo prudencial antes de conseguir ser miembro pleno.

En este contexto, la mejor herramienta era la creación de un nuevo mecanismo, uno en el cual participaran todos los países de la región y con el objetivo claro de “trasladar” la legitimidad, rapidez y “eficiencia” de la UNASUR a la CELAC, con un Brasil y un México en igualdad de condiciones.

¿Es la CELAC una preocupación para Washington? En lo absoluto, la CELAC no cuenta con un país que asuma el peso económico y político de apuntalar ese proceso, carece de sede, no hay presupuesto y tiene una presidencia pro tempore unida a una troika que lejos de agilizar paraliza la toma de decisiones.

Los gobiernos de izquierda olvidan que mientras ellos gritaban “ha muerto el ALCA” Washington continuaba y adelantaba sus negociaciones bilaterales en materia comercial. Mejor negociar bilateralmente que frente a un bloque, pensaron en la tierra del Tío Sam.

Mientras se tiene la fantasía de que la CELAC significará una especie de “OEA sin Estados Unidos ni Canadá”, los países caribeños, Ecuador, la mayoría de los centroamericanos, Bolivia, Paraguay y Uruguay se benefician de importantes programas que son financiados por la OEA.

La presidencia de Cuba de la CELAC intentará dinamizar el mecanismo, sin embargo, la fórmula del consenso impondrá la necesidad de negociaciones. Así pues, sólo los países anti-imperialistas del ALBA – TCP: Antigua y Barbuda, Dominica, San Vicente (caribeños y participantes de todas las iniciativas financiadas por Washington para el Caribe), Ecuador (cuya moneda es el dólar de los Estados Unidos), Nicaragua (que tiene un TLC con Estados Unidos en el marco del llamado DR-CAFTA), Bolivia, Cuba y la revolucionaria Venezuela (cuyo principal socio comercial y destino de exportaciones petroleras son los Estados Unidos), intentarán mantener una ilusión de lucha contra el llamado “Imperio”.

¿Qué veremos en Santiago? hasta ahora, una Venezuela aislada que intenta bloquear o detener propuestas en la Declaración e iniciativas pero al final, como es costumbre, la llamada “diplomacia bolivariana” cederá lo que evitaba aprobar y hasta más a última hora; una larga declaración política y compromisos por incumplir lo que les permitirá a todos volverse a reunir en algún otro paradisiaco lugar para renegociar y mencionar lo mismo que habían aprobado.

claudioj.sandoval@gmail.com