Claudio Sandoval

Freelance Commentator on all things VENEZUELA +

A Falcón y su equipo

¿Cuál es el escenario que está buscando Maduro? El de un candidato que declare que perdió la “elección presidencial”, pero que esa derrota no obedeció a un fraude electoral sino a la abstención y/o a su incapacidad de cuidar y defender los votos robados por el régimen. Una declaración de esta naturaleza inevitablemente llevaría al candidato a caer en el juego del régimen. Al fin y al cabo qué culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta.

¿Cómo evitar ese escenario deshonroso? Lo primero es tomar la firme decisión de ponerle un límite a la candidatura. Este límite se obtiene de dos indicadores fundamentales que son, a su vez, los dos grandes retos de tu candidatura.

Antes del 20 de mayo debes tomar una decisión sobre tu repliegue táctico, con base en las siguientes preguntas: ¿Lograste unificar a las oposiciones en torno a tu liderazgo? ¿Tienes a tu disposición la maquinaria electoral de la MUD-Frente Amplio? ¿Lograste revertir la abstención favorablemente para tu causa?

En otras palabras, aunque Maduro tenga un 80 por ciento de rechazo nacional y estés por encima en las encuestas, tus dos grandes retos son defender el voto y derrotar la abstención.  Si tu maquinaria electoral se proyecta insuficiente para cuidar votos a lo largo y ancho de Venezuela y tu liderazgo no detiene la abstención, queda claro que al participar el 20 de mayo, lo harás con la intención premeditada de cruzar la raya del colaboracionismo, es decir, tu rol sería el de hacer exactamente lo que espera el régimen ¿Estás dispuesto a decirle al país que Maduro ganó por culpa de la abstención?

Yo no critico que como un político que quiere llegar al poder, hayas hecho el cálculo pequeño de aprovechar la ausencia de candidatos-MUD para tratar de ganar terreno, con miras a convertirte en un fenómeno electoral de escala nacional.

Incluso, asumiendo –por mero ejercicio hipotético- que el 20 de mayo representa una salida factible, estoy convencido que tú no estás a la altura del compromiso. Esto no es personal. Tu problema es que aún no tienes el liderazgo necesario para unificar a las oposiciones y revertir la abstención.

A estas alturas es lógico que intentes convencer a la MUD y jugar a líder nacional –aun cuando tu estatura actual es regional y vienes de recibir la mamá de las derrotas ante una desconocida que te ridiculizó con un mega fraude, del cual guardaste silencio. Tal vez, estás en campaña para también quedarte con unos churupos, de los robados al pueblo por tus financistas de la vieja guardia roja.

En fin, sólo tú sabes el alcance definitivo de tu cálculo político personal. Sin embargo, te advierto que cruzar la raya del colaboracionismo, significa que formas parte del régimen y, probablemente te hundirás con éste cuando todo acabe.

Votar el 20 de mayo o la nada, no es dilema. Hacer algo o quedarse de brazos cruzados tampoco es el dilema. La verdadera pregunta es si tienes capacidad real de derrotar al régimen, pues si sabiéndote incapaz, participas temerariamente el 20 mayo para decir que Maduro ganó, a pesar del fraude ¿a quién le conviene esa capitulación, al pueblo o al régimen?

Quizá, la elección no sea pospuesta bajo ninguna circunstancia. Pero tampoco se trata de supeditar la conducta propia a especulaciones sobre lo que haría la dictadura. Maduro hará todo lo necesario para mantenerse en Miraflores. El punto es si uno, en el afán de hacer algo, termina ayudando al régimen. Me da la impresión que entre no hacer nada y hacer una declaración pro Maduro -es decir, quedar en ridículo ante todo un país y el mundo-, la primera opción luce más sensata.

Es falso que la fraudulenta elección del 20 de mayo represente la única salida para Venezuela en esta coyuntura. Existen otras hojas de ruta, sólo que ustedes las consideran quiméricas. En un mes sabremos si vuestra propuesta es factible. El 21 de mayo Venezuela amanecerá con un abanico de alternativas mucho más definido, mientras que ustedes quedarán en cuarentena, arropados por  el repudio abrumador hacia el régimen.

Los errores políticos tienen consecuencias. Jugar al vivo trae consigo una desventaja –algunos quieren ver que consiguen y si no pescan algo, entonces su plan B es regresar a este otro lado del río como si nada pasó. No todos tendremos estómago para tolerar su contraída pestilencia narco-madurista. Tal fetidez ni se quita ni se oculta fácilmente. Cuando la paja se separa del trigo, cada uno recibe el trato que merece y después de ojo sacado, no vale santa lucía. Todavía están a tiempo…

 

https://www.lapatilla.com/site/2018/04/21/a-falcon-y-su-equipo-por-claudiopedia/

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Proyecciones políticas 2018

A comienzos del 2017 escribí una serie de análisis sobre los posibles escenarios políticos para el resto del año. Mi síntesis de entonces anticipaba que el régimen venezolano tenía alta probabilidad de mantenerse en el poder, a pesar de la crisis económica y de ser repudiado casi unánimemente por la población.

La principal razón de esa conclusión fue claramente advertida: Tanto la oposición –representada por la MUD- como la cúpula militar podían aliarse con el régimen para neutralizar insurrecciones populares. En efecto, el colaboracionismo o cooperación con el oficialismo era –y sigue siendo- la reacción más predecible de la MUD y del alto mando militar, ante el riesgo probable de ser desplazados por nuevos actores estratégicos en un eventual cambio drástico de régimen.

En esta oportunidad comparto mi percepción general sobre los retos políticos de Venezuela en este nuevo año.

¿Transición, continuidad o ruptura?

¿Es probable una transición en Venezuela? La probabilidad es muy baja. Para que ocurra una transición -es decir, un cambio de gobierno que otorga diversos privilegios a los factores de poder del gobierno saliente y del entrante- es necesario satisfacer una condición, inexistente actualmente: La voluntad del régimen de dar paso a una nueva etapa. Entre los ejemplos históricos recientes destacan la transición moldeada por Pinochet en Chile y por el Franquismo en España. Contrariamente, la élite roja, lejos de planificar su partida, está tratando de atornillarse en el poder.

Por su parte, es probable que el régimen dictatorial logre sobrevivir el 2018, si la elección presidencial pautada para este año, se desarrolla conforme a la rutina acostumbrada: fraude y ventajismo pre y poselectoral.

¿Y la ruptura? Luce improbable en el papel, si bien se encuentra latente desde el año 2014. En el caso venezolano, la elección presidencial es el principal enemigo de un proceso de ruptura política porque no están dadas las condiciones para revertir el fraude.

¿Cuáles son esas condiciones: cuándo conviene una elección presidencial en dictadura?

Hasta cierto punto es incorrecto argumentar que los dictadores no salen con elecciones. Los ejemplos de Filipinas (1986), Chile (1989), Serbia (2000) y Georgia (2003) demuestran que las elecciones pueden ser el puente para sacar al dictador. De manera que el asunto no es enfocarse en lo obvio –las dictaduras no hacen elecciones democráticas- sino crear las condiciones preelectorales y poselectorales para derrotar al tirano, luego del fraude consumado.

La salida electoral fue exitosa en el caso de los cuatro países mencionados porque concurrieron dos factores claves: En primer lugar, había una unidad opositora que contaba con un líder definido, popular, con coraje y la firme determinación de echar al dictador. En segundo lugar, el ejército, cesó su servicio de protector y sostenedor del gobierno y se colocó del lado del pueblo. En otras palabras, la actual cohabitación de la oposición oficial y del alto mando con la cúpula gobernante, indica que no habría salida electoral en 2018.

¿Cuál es el escenario más conveniente en el corto plazo?

Ni elecciones, ni transición. Es necesaria una ruptura, un cambio radical a nivel político y económico, a través de la composición de un nuevo gobierno interino. El mismo tiene que excluir, borrar del mapa político, a las actuales cúpulas del gobierno, a su oposición colaboracionista y a su alto mando militar.

Sobran los venezolanos capaces, de reconocida y comprobada trayectoria nacional e internacional, dispuestos a refundar la República. El detalle es que tales venezolanos de ruptura, entre ellos políticos y militares activos, han sido incapaces de concretar el cambio.

Sin embargo, el inestable entorno político de Venezuela seguirá presentando grandes riesgos para el gobierno y sus socios opositores, ya que cualquier chispa podría hacer estallar la bomba de tiempo. Los resultados fraudulentos de una elección presidencial pueden ser el detonante del cambio, toda vez que cierra coyunturalmente la ruta electoral como mecanismo de salida de la crisis y obliga a los factores de poder nacional e internacional a explorar alternativas extremas. En consecuencia, las propuestas del sector opositor radical podrían comenzar a tener mayor resonancia y popularidad en el 2018.

https://www.lapatilla.com/site/2018/02/07/proyecciones-politicas-2018-por-claudiopedia/

¿Lo cívico-militar vs lo electoral?

Y ahora que ha sido instalada la “Constituyente” ¿cómo salimos de esto? Una forma de responder es señalando cómo no saldremos de la crisis. Evidentemente la salida electoral está descartada en el corto plazo. Incluso, si la “Constituyente” materializa su pretensión de sesionar por lo menos hasta el año 2019, tampoco existirían posibilidades electorales de cambio de régimen en el mediano plazo.

Sin el componente militar no hay quiebre 

Desconozco de procesos de ruptura y transiciones políticas donde el elemento militar fue excluido de la fórmula de cambio. Estadísticamente, la intervención militar en países sin democracia es la variable más significativa del cambio de régimen.

Entonces ¿por qué la postura oficial de la AN-MUD no reconoce que los civiles por si solos son incapaces de cambiar el status quo? ¿Por qué notorios analistas y activistas políticos ni de casualidad asoman la condición militar en sus propuestas de transición, aunque hablan de autocracia? Saque Ud. sus propias conclusiones…

Un segundo grupo de escépticos menosprecia cualquier tipo de salida que involucre al componente castrense por considerarla incompatible con la modernidad. En abstracto, se trata de una postura avanzada, la cual comparto. En la práctica, esto es una expresión ingenua y desajustada con la realidad, causada por la errada percepción del tiempo y el espacio. Se confunden mecanismos civilizados, comunes en Occidente (v.g. Suiza y Noruega), con el primitivismo que todavía observamos en Venezuela.

¿Participar en procesos electorales consagrados en la constitución de 1999?

Una ley del poder es no regalar espacios irrebatibles. Mientras la élite gobernante se sienta obligada a fingir que es demócrata, no puede arrebatarle a la oposición zonas abrumadoramente “escuálidas”.

Aunque hoy la alternativa electoral es limitada a los fines de la ruptura política, esto no significa que resulte obsoleta e innecesaria. Si las elecciones cumplen el estándar mínimo de competitividad precedente (manipulación de circuitos electorales – gerrymandering-, irregularidades y fraude parcial), no hay excusa para la abstención opositora, pues bajo tales condiciones de desventaja la MUD ganó las elecciones de la Asamblea Nacional y distintas gobernaciones y alcaldías.

En términos estratégicos ¿crees que las protestas serán permitidas y apoyadas por potenciales alcaldes y gobernadores “chavistas” de Chacao, Baruta, Barquisimeto, Lecheria y Miranda? Si la oposición no va a las elecciones, se extinguirán algunos de los medios de protesta pacífica y activismo de calle que se han venido ejerciendo en los últimos meses y años.

Sobran otros ejemplos que justifican la pertinencia jurídico-política de ocupar las instancias de poder que la dictadura no logra secuestrar del todo.

Cabe destacar que varios financistas internacionales le han cerrado las puertas al régimen con respecto a endeudamientos que requerían aprobación previa de la AN.

Han sido esos pesos y contrapesos de poder de facto los que obligaron al régimen a cruzar la línea y elevaron el costo político de sus transgresiones.

Cuando un gobierno se convierte en autocracia, no hay retorno -Maduro continuará siendo un dictador para la mayoría de los venezolanos y la comunidad internacional. Cruzada esa frontera, las oposiciones pueden ir a elecciones y ello no generaría legitimación democrática del régimen –no ocurrió en Alemania del Este comunista, tampoco en el Chile de Pinochet, Zimbabue y Cuba. En Venezuela, el dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez montó unas elecciones en diciembre de 1957 y esto ni lo convirtió en demócrata, mucho menos lo relegitimó, más bien aceleró su caída al mes siguiente.

Conclusiones

El problema no es que la MUD participe en elecciones con un CNE parcializado, el problema es que la MUD-AN traicionó -¿con intención, o por negligencia o por imprudencia?- a los millones de venezolanos que votaron por un cambio el 6 de diciembre de 2015 y el 16 de julio de 2017.

Ciertamente, el régimen nunca fue noqueado en abril-julio pero no tenemos duda de que Maduro estuvo contra las cuerdas, asediado por los costados. Si la MUD-AN se hubiese resteado con el mandato de sus electores, quizás hoy estuviéramos hablando de cómo reconstruir el país con un gobierno interino -es justo reconocer el valor de individualidades políticas que muestran compromiso y coherencia excepcional dentro de dicha coalición opositora.

Esta “Constituyente” es la antítesis de negociación y elecciones democráticas. Las ciencias políticas e historia comparada sugieren que el arrinconamiento de vastos sectores descontentos por parte de élites que controlan parcialmente un Estado disfuncional, tiende a generar sublevaciones armadas, incluyendo las llamadas operaciones militares y paramilitares de “liberación nacional.”

Enlace de fuente:http://www.lapatilla.com/site/2017/08/07/lo-civico-militar-vs-lo-electoral-por-claudiopedia/

¿Por qué la negociación sería inútil?

Pienso que la negociación es la mejor alternativa para alcanzar reglas mínimas de convivencia civilizada. Se trata de una postura que he venido predicando en mis análisis durante años (por ejemplo, “Las claves del diálogo (propuesta)”; “Las sanciones de Trump”; “¿Hacia dónde va Venezuela ahora?”; “Henry, escucha con humildad”; “El perfecto idiota venezolano”; entre otros).

Partiendo de la comprobada inviabilidad del modelo socialista y del nivel de devastación socio-económica de la nación, el principal objetivo de una negociación no puede ser un pacto de cohabitación entre las partes, sino la estipulación de los términos de la salida de Maduro.

Ahora bien, incluso si la autocracia aceptara esta condición elemental, el éxito del proceso no estaría garantizado, toda vez que la MUD-AN, aun sin capacidad de lograr el cambio por sí sola, se muestra indispuesta a conceder recompensas a actores claves.

La MUD-AN no está tendiendo puentes

La negociación exitosa es una forma de transacción porque implica contraprestaciones: cedo una cosa a cambio de algo. En este sentido, considero que la MUD-AN está cometiendo tres errores. En primer lugar, excluye de su pacto de gobernabilidad al chavismo descontento. En segundo lugar, en la MUD-AN impera la corriente que menosprecia a la Fuerza Armada, a pesar de que el ejército no sólo es un factor de poder real sino también el principal sostén del régimen. El tercer error tiene que ver con las constantes amenazas generalizadas en contra de funcionarios públicos y de la FANB, las cuales incluyen cárcel y toda clase de desgracias inenarrables.

Bajo esta perspectiva, la MUD-AN pareciera compartir con el régimen un mismo enfoque frente a la crisis: la ley del embudo. Y con esa postura implícita, lo que se nos muestra públicamente es que la MUD-AN toma distancia, en lugar de concretar alianzas de gobernanza con dos de los factores que pueden materializar el punto de quiebre y capitalizarlo.

Tipos de salidas negociadas

En política comparada se estudian dos grandes mecanismos: la ruta electoral y el gobierno interino. En el primer caso, el acuerdo gira en torno a la realización de elecciones competitivas dentro de un plazo perentorio, con votación libre, universal, directa y secreta,  y donde el propio régimen puede participar.

En lo que respecta al gobierno interino, en algunos casos está conformado por miembros de la oposición y del antiguo régimen y en otras experiencias la ruptura es total. A diferencia de la salida electoral, el nuevo gobierno estaría encargado de estabilizar el Estado antes de que se celebren elecciones.

¿Cómo se llega a la negociación exitosa?

Tienes que compartir cuotas de poder con la FANB y el chavismo descontento. También debes ofrecer salvoconductos a actores estratégicos del régimen para reducir el costo de salida e incentivar la cooperación. Por ejemplo, en el caso de la transición chilena –invocada con frecuencia por los políticos-, la oposición no se enfrascó en propuestas humillantes y dramáticas para su contraparte, el General Pinochet.

El régimen debe dar el primer paso

Si bien existen divisiones y crisis de liderazgo en la oposición, la situación del chavismo es similar. Su líder oficial, Nicolás Maduro, es objeto de fuertes presiones internas que promueven la toma de decisiones polarizadas sobre este asunto.

Aunque la casa por cárcel para Leopoldo López es un avance, resulta insuficiente. En este momento, Maduro tendría que (1) frenar su “constituyente” y (2) presentar públicamente sus condiciones-aspiraciones de modo, tiempo y lugar para aceptar el cambio de régimen. De lo contrario, el diálogo es más de lo mismo, una iniciativa de mala fe para ganar tiempo en el poder y continuar al margen del orden constitucional.

Enlace de fuente:http://www.lapatilla.com/site/2017/07/24/por-que-la-negociacion-seria-inutil-por-claudiopedia/

10 maneras en que el gobierno viola la Constitución

Pese a que la carta magna de 1999 es un instrumento que nació del proyecto bolivariano impulsado por Hugo Chávez, sus mandatos son recurrentemente incumplidos y violados por el propio gobierno en sus diversas instancias de poder. Aquí un repaso de 10 actos que vulneran el texto constitucional

1. Derechos humanos

Existencia de una política de Estado sistemática y deliberada de violación del derecho al sufragio, derecho a la libertad de expresión y derecho de no discriminación por motivos políticos. Principales artículos constitucionales transgredidos: 21, 57 y 53.

2. Presos políticos, perseguidos y exiliados

Consolidación de una política de Estado sistemática y deliberada de encarcelamiento, tortura, persecución y expulsión territorial de disidentes. Principales artículos constitucionales transgredidos: 2, 44, 46 y 50.

3. Inhabilitaciones políticas

Existencia de una política de Estado sistemática y deliberada que prohíbe la postulación electoral de disidentes sin la existencia de sentencias penales definitivas. Principal artículo constitucional transgredido: 65.

4. Elecciones democráticas periódicas

Consolidación de una política de Estado sistemática y deliberada de postergación del calendario electoral fijado en la Constitución. Principales artículos constitucionales transgredidos: 160, 292 y 294.

5. Economía y sistema monetario

El Banco Central de Venezuela promueve controles económicos que impiden la estabilidad de los precios y del valor interno y externo del bolívar. El BCV se niega a publicar informes periódicos con los principales indicadores macroeconómicos de Venezuela, incluidos la inflación y el producto interno bruto. Principales artículos constitucionales transgredidos: 318 y 319.

6. Designación de magistrados del TSJ

La designación exprés de 13 jueces principales y 20 suplentes en diciembre de 2015 está viciada, toda vez que no existe acta válida de designación del Poder Ciudadano por no haber sido firmada por la fiscal general de República, Luisa Ortega Díaz. Principal artículo constitucional transgredido: 264.

7. Usurpación de las funciones de la AN

Tanto el Poder Ejecutivo –mediante decretos– y el Poder Judicial –a través de sentencias– han asumido funciones atribuidas constitucionalmente a la Asamblea Nacional de manera exclusiva. Principales artículos constitucionales transgredidos: 150, 187, 311 al 315 y 339.

8. Socialismo

Consolidación de una política de Estado sistemática y deliberada para imponer el socialismo, sistema político e ideológico inexistente en la Constitución y cuya propuesta de incorporación constitucional fue rechazada en el referendo consultivo del 2 de diciembre de 2007. Principales artículos constitucionales transgredidos: 2 y 4.

9. Reelección indefinida

La revolución bolivariana impuso la reelección presidencial continua a partir del año 2009 en contravención de los resultados del referendo consultivo de 2007 y del artículo 345 constitucional.

10. Constituyente

Las bases comiciales del Poder Ejecutivo, convalidadas por el Poder Judicial y el Poder Judicial, permiten que el voto de algunos ciudadanos tenga más valor que el de otros, y también desconocen la obligatoriedad de la consulta popular sobre el proceso constituyente y del texto que produzca. Principales artículos constitucionales transgredidos: 5, 7, 19, 23, 25, 62, 63 y 333.

 Publicado en http://alternos.la/2017/07/22/10-maneras-en-que-el-gobierno-viola-la-constitucion/

 

Sanciones a Venezuela: ¿Estrategia acertada?

Las sanciones contra Venezuela podrían ser unilaterales y/o multilaterales, dependiendo de si provienen de un país particular o de un bloque de países, por ejemplo, Estados Unidos o la Unión Europea, respectivamente

Bajo el Derecho Internacional podría debatirse si la reacción unilateral o multilateral de las sanciones contra Venezuela que esta semana han asomado Estados Unidos y la Unión Europea encuadra en lo que se conoce como retaliaciones o contramedidas. De ello también depende la legalidad y legitimidad internacional de cualquier sanción.

Las potenciales sanciones tendrían, al menos, tres implicaciones previsibles en los ámbitos económico-financiero, militar y sociopolítico. En ese sentido, Venezuela podría ser incluida en la lista de países con régimen especial de exportación de ítems de uso dual o reciproco. Ello conllevaría controles que dificultarían la exportación e importación de productos y servicios desde y hacia Venezuela.

La prohibición de asistencia económica sería otra forma de sanción. Si la medida proviene de Estados Unidos el alcance e impacto no sólo sería unilateral, sino también multilateral en caso que incluya veto sobre préstamos de instituciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Existe otra variedad de contramedidas, generalmente denominadas restricciones financieras misceláneas. Eso involucraría la prohibición de compañías sujetas a la jurisdicción sancionadora de realizar transacciones comerciales con empresas del estado venezolano, incluidas Pdvsa, Citgo, la CVG, por mencionar algunas.

En el campo de seguridad y defensa las sanciones pueden comportar la prohibición de venta de armas y productos y servicios asociados al armamento de tipo bélico, como repuestos para unidades de combate y entrenamiento operativo de esas tecnologías.

Considero que para el caso actual del país las sanciones generales de cualquier naturaleza contra Venezuela son contraproducentes. He sostenido y promovido el establecimiento de sanciones individuales contra personas naturales y jurídicas –particularmente funcionarios públicos– involucradas en violaciones de derechos humanos y acciones verificables para conspirar en contra del orden democrático establecido en la Constitución venezolana. Pero sanciones contra Venezuela no sólo afectarían al gobierno, sino también a la nación y de allí que los niveles de rechazo hacia esas medidas serían abrumadores. Concretamente, el impacto sociopolítico de sanciones contra el país sería significativamente negativo por varias razones.

En primer lugar, crearía la excusa perfecta para justificar el discurso de la guerra económica y la lucha contra el imperialismo. Ambos temas representan el argumento exculpatorio principal del gobierno frente a la crisis, aunque las principales encuestas señalan que la mayoría de los venezolanos atribuyen al Ejecutivo mayor responsabilidad ante la situación. De allí también derivan sus porcentajes elevados de impopularidad.

En otras palabras, existe el riesgo de que las sanciones generales victimicen al gobierno y potencien la polarización. Algo parecido a lo que observamos en Cuba, donde el embargo estadounidense sirve de excusa para cualquier aspecto negativo que impacte al gobierno. Ese tipo de medidas también pueden refrescar la popularidad de la elite gobernante, la cual apelaría a sentimientos nacionalistas legítimos para mantenerse en el poder ilegítimamente.

Más grave aún, dependiendo del alcance práctico de sanciones económicas generales, el caos y la crisis humanitaria causaría el colapso definitivo del Estado y una tragedia migratoria que impactará en todo el hemisferio, incluido el propio Estados Unidos.

En conclusión, el tema de la imposición de sanciones es muy delicado. En este caso particular, la lógica debe estar orientada a imponer contramedidas hacia personas específicas para elevar el costo político y económico en el gobierno, sin que ello cause daños colaterales a las verdaderas víctimas de la crisis: la mayoría de los venezolanos.

 

Publicado originalmente en http://alternos.la/2017/07/19/sanciones-venezuela-estrategia-acertada/

¿Y ahora qué?

El resultado del plebiscito comporta diversas lecturas, incluyendo algunas buenas noticias y otras no tan buenas. En primer lugar, se confirma que el fuerte de la MUD es su plataforma electoral, la cual incluye alta capacidad técnica y logística en esta área, así como efectividad a la hora de movilizar a millones de personas con fines electorales.

En segundo lugar, el plebiscito fue en esencia otra forma de protesta política, la más exitosa en los últimos meses en términos de masificación y no-violencia. Pienso que el régimen quedó completamente desarticulado, pues su estrategia de desmasificar y generar reacciones violentas mediante la represión no encajaba del todo con la dinámica de esta protesta. Por ello, los lamentables sucesos que cobraron la vida de una venezolana en Catia y dejaron varios heridos, a manos de partidarios del gobierno, fueron excepcionales.

Indistintamente de la precisión en relación con el número total de votos, lo cierto es que millones de venezolanos salimos a la calle a manifestar en contra de la dictadura, lo cual disipa algunas dudas en torno a la capacidad de la MUD de masificar la protesta. Ahora bien, un reto pendiente de la MUD es el de movilizar a millones de seguidores con ocasión a otras formas de protesta fuera del campo electoral.

A mi modo de ver, un mensaje directo e importante de esta experiencia es que la mayoría de los venezolanos no están dispuestos a marchar o a plantarse en la calle bajo el liderazgo MUD. Es decir, el mensaje de la gente a la MUD fue el siguiente: si me pides que vote, salgo a la calle y me verás multiplicado en millones. No obstante, sería erróneo interpretar que a partir del 16 de julio existen millones de personas activadas para participar en la defensa de la democracia mediante mecanismos distintos al electoral.

Una cosa es votar y otra muy distinta es resistir la represión del régimen. Esto explicaría por qué la vanguardia de todas las marchas totalizadas en los últimos tres meses se cuenta por cientos de miles, mientras que la vanguardia del plebiscito sumó millones en tan solo un día de protesta.

El evento también nos dio a saber que en lo que respecta al ámbito electoral, los mecanismos de acción colectiva de la sociedad civil organizada se han fortalecido a nivel nacional e internacional.

La mala noticia

Si existía alguna probabilidad de que Maduro aceptara la realización de elecciones democráticas, el éxito abrumador del plebiscito liquidó tal escenario. En consecuencia, dentro del marco de los escenarios de ruptura, la salida electoral –la vía convencional- queda prácticamente descartada, mientras que la salida cívico-militar cobra mayor fuerza en el corto plazo.

Aunque la probabilidad de la salida cívico-militar es alta como mecanismo de ruptura, hasta ahora se muestra baja como escenario en el mes de Julio. Y el tema es que sin apoyo militar no hay cambio político frente a un sistema autoritario que cerró la ruta de elecciones democráticas. Quizás el resultado del plebiscito alterare el estado actual de las cosas dentro de la FANB.

Lo convenido

Las mayorías quieren votar. Sin embargo, las variables de la coyuntura indican que mientras Maduro desgobierne Venezuela, las probabilidades de elecciones democráticas son muy bajas. En ese sentido, la MUD y la AN están obligadas a crear condiciones para satisfacer ese deseo de las mayorías. Un paso ineludible en esta dirección implica sacar a la cúpula gobernante de Miraflores.

A partir de esta semana, la AN y la MUD tendrán que confrontar al gobierno a cualquier riesgo. Vale aclarar que no se trata de una pretensión caprichosa, pues la ruptura política fue una consigna clave de la MUD en el año 2015 y luego convertida en prioridad a nivel de la Asamblea Nacional durante todo el 2016.

Resulta oportuno recordar que el pueblo le dio la mayoría a la oposición en la AN para que impulsara un cambio de gobierno, y si había duda de esto, el plebiscito acabada de ratificarlo.

Enlace de fuente: https://www.lapatilla.com/site/2017/07/17/y-ahora-que-por-claudiopedia/

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