Venezuela: ruidos y variables sobre el cambio por @Claudiopedia

Venezuela-Francisco-Rizquez-18.jpgfoto: Francisco Rizquez

¿A quién no le gustaría ver la masificación de la protesta como en el pasado, con millones de venezolanos marchando pacíficamente en el oeste de Caracas? Aunque la mayoría de la población venezolana quiere cambio, la falta de asistencia masiva en algunas protestas obedece a un factor fundamental.

El régimen aprendió la lección y está usando una táctica muy efectiva para desmasificar. Con la represión y generación de violencia –vía GNB, colectivos e infiltrados- la autocracia espanta a muchos manifestantes e intenta deslegitimar la causa.

A mayor represión en protestas no-violentas, mayor probabilidad de reacciones violentas puntuales. Por esa razón, la oposición no puede controlar episodios incivilizados propiciados por la represión. Cuestionar a la oposición sobre este particular sería como plantear que es el mercado negro el que debe bajar precios frente a la escasez y los controles. Ni Gandhi, ni Mandela, ni Martin Luther King Jr. lograron contener focos violentos.

Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella

La no-violencia y la masificación de las protestas no son variables inmutables de toda transición exitosa.  Supeditar el cambio a estas dos variables es como poner todas nuestras esperanzas en una potencial renuncia voluntaria de Nicolás Maduro-Emparan. Pienso que no tiene mayor sentido encasillarse en escenarios deterministas o ideales.

Por un lado, estudios recientes sugieren que el éxito de una campaña de cambio de régimen depende más de su efectividad que de su naturaleza -no promovemos la violencia sino la honestidad intelectual. Por su parte, las jornadas de protesta durante la transición chilena no fueron multitudinarias, más bien segmentadas. Esto no sólo contradice el carácter infalible de una de las variables, también demostraría que los conflictos se ganan con recursos disponibles, no con deseos.

Ante la dificultad inducida de masificar, apostaría a la resistencia proactiva-pacifista de la vanguardia, que fatigue, desmoralice y divida al contrario en las instancias interna, institucional e internacional. Cada vez que converjan esos tres elementos, el punto de ruptura podría ocurrir.

Como muestra un botón, el Ministro de la Defensa, Padrino López, acaba de reconocer públicamente que la GNB ha cometido atrocidades en las protestas. Esto no sólo evidencia el inocultable malestar del ejército al respecto, también trasluce divisiones y rivalidades en la propia Fuerza Armada. Un segundo aspecto destacable es la confirmación por parte de otra institución –además del Ministerio Público-, acerca del uso desproporcionado de la fuerza en contra de civiles. A confesión de parte, relevo de pruebas…

A la fecha, las protestas presentan un balance general positivo y están contribuyendo a elevar el costo político de las medidas de la dictadura. El principal reto de sustentabilidad no es ni la masificación ni los conatos de violencia aislada –que condeno rotundamente- sino la resistencia en sí –cuánto tiempo estamos dispuestos a permanecer en la calle bajo represión deliberada y sistemática.

Prospectivamente, esta crisis aumenta el riesgo de un escenario donde los cerros bajan en Caracas y se fusionan con la vanguardia opositora. Si fuera el caso, no sólo ocurriría un fenómeno de masificación, también me temo que la estampida no será para hacer vigilia.

Madurismo vs Venezuela

A dos meses de insurrección popular, esta crisis es inédita por diversos factores. Quizá, uno de los más significativos sea su efecto unificador ya no sólo de la disidencia, más curioso aún, por primera vez observamos al Chavismo y a la oposición favoreciendo una misma causa: salvar la constitución de 1999.

No apoyo al Madurismo, estoy con el Chavismo

El término Madurismo gana terreno en la opinión pública. Aunque resulte paradójico, el posicionamiento del Madurismo es un fenómeno inconveniente e indeseado por el gobierno. A Maduro le interesa ser asociado con Chávez al 100%, pues de esa intoxicación deriva su legitimidad y el apoyo que recibe de parte de los seguidores del comandante.

La “constituyente comunal” fue presentada para matar varios pájaros de un solo tiro, incluyendo la idea de unificar al chavismo en torno a una agenda concreta. A nivel interno, el principal problema que está teniendo la propuesta es su falta de comprensión. Se trata de un plan tan estructuralmente complejo que genera desmarque, tanto en la base chavista como en las elites (Luisa Estela Morales, Rafael Ramírez, Maripili Hernández, entre otros).

La gente, que no se chupa el dedo, de entrada está observado que esto es una maniobra excluyente, destinada a quitarle poder al pueblo para concentrarlo a nivel de la cúpula gobernante.

Y es dentro de ese contexto que viene cobrando fuerza una ruptura política interna, donde por ejemplo se argumenta que la constituyente de Maduro es cruzar la línea roja del Chavismo para llegar a algo distinto, al Madurismo. Los chavistas que quedaron fuera del círculo cerrado de radicales y jaladores alrededor de Maduro quieren elecciones democráticas, no solo porque los procesos electorales constitucionales representan la oportunidad para montarse en la ola nuevamente –luego de haber sido excluidos por la cúpula Madurista-, también se estima que la constituyente inconstitucional de Maduro es una manera de apagar el fuego con gasolina.

Por otro lado, la reticencia electoral del Madurismo también se debe a que implicaría la escogencia de candidatos internos, con lo cual los enchufados, protegidos por el cogollo Madurista, corren el riesgo de ser derrotados por líderes chavistas populares.

Maduro se echó al país entero encima

Resultado: El fraude constituyente de Maduro –por su pretensión de aferrarse al poder mediante mecanismos descaradamente antidemocráticos e inconstitucionales- ha extremado las distancias entre dos campos claramente definidos: el Madurismo vs. Venezuela.

Solamente el 10% de la población apoya la permanencia de Maduro y compañía en el poder. Esto significa que la dictadura Madurista carece de base popular y que -al menos, en teoría- hay mayores probabilidades de cambio de régimen que de consolidación del Madurismo. Aunque el gobierno está nadando contra la corriente, podría salirse con la suya si derrota –“como sea”- a ese pueblo mayoritario, hoy representado por protestantes en las calles de Venezuela.

El nuevo cleavage nacido de la “Constituyente”

A nivel del discurso político, la polarización está activándose con el cleavage –factor polarizador- “Madurismo vs. Venezuela”. Quiero utilizar la estructura dialéctica de Chávez sobre la lucha existencial de dos modelos y clases socio-políticas -Socialismo vs. capitalismo, derecha vs. izquierda, la burguesía vs. el pueblo-, para advertir lo siguiente: Nuestra lucha hoy no es entre chavismo vs. oposición. Actualmente, la sociedad venezolana está dividida entre dos visiones excluyentes que confrontan a una inmensa mayoría, la Venezuela democrática, y, por otro lado, a una minoría que apoya un proyecto dictatorial e impopular denominado Madurismo.

La constituyente de Maduro es madurismo, no es Chavismo. Quien apoye la constituyente de Maduro es madurista. Quien respalde la constituyente de Maduro forma parte del status quo, del Madurismo. Quien rechace la constituyente de Maduro en miembro de la Venezuela democrática, pacífica y mayoritaria. Si no detenemos esa “constituyente”, tanto chavistas como opositores perderemos indefinidamente el país democrático, de oportunidades y libertades. Después será más difícil recuperarlo… En esta ocasión, mi esperanza es que la rebelión ciudadana en desarrollo, rescate nuestra libertad colectiva y se convierta en la REVOLUCIÓN VINOTINTO…

http://www.lapatilla.com/site/2017/05/29/madurismo-vs-venezuela-por-claudiopedia/

Henry, escucha con humildad

Te conviene prestar atención a una voz independiente y calificada sobre dos temas en los que parecieras estar pifiando: transición y negociación de conflictos. Te aseguro que esta nota abierta tiene la mejor de las intenciones. Entiendo que eres un político veterano, con piel de caimán tanto para sugerencias constructivas como para el escrutinio al que todo funcionario público está sujeto.

Transición

Lo que has comentado sobre este tema es bastante limitado porque que estás metiendo en un mismo saco transición con justicia transicional y mezclas también el caso de Argentina con el de Chile para sustentar tu opinión, al tiempo que incurres en contradicciones que intentaré resolver porque aunque sabes lo que explicaré, tus nociones están desordenadas y de allí la alergia que te causa “la tal transición”.

Las Ciencias Políticas estudia varios tipos de transiciones, incluyendo una hacia la democracia (caso chileno con elecciones) y otra desde el autoritarismo (no se va directamente a la democracia. Éste fue el caso de la junta de gobierno venezolana del 58).

Henry, en el primer tipo de transición casi siempre tienes que negociar. Con respecto a Argentina, tú mismo echas el cuento que escuchaste del propio presidente Alfonsín, cuando le explicaba a Lusinchi ciertos términos pactados con los “milicos”. Hablas del caso chileno para defender la tesis de que las dictaduras si salen pacíficamente y con votos, pero olvidas que Pinochet obtuvo salvoconductos que incentivaron su aceptación a la exigencia electoral opositora (por ejemplo, fue nombrado senador vitalicio con inmunidad).

Por otro lado, hay transiciones electorales sin justicia transicional -Filipinas (1986), Polonia (1990), Yugoslavia (2000) y Georgia (2003), entre otras. Deberías precisar estos casos porque además de lo electoral, involucran insurrecciones populares no-violentas como motor de la democratización. Y en el caso particular de Yugoslavia, sabes bien que Milošević terminó en la Haya.

Finalmente, en las transiciones desde el autoritarismo no se suele negociar nada puesto que la cúpula gobernante es removida en contra de su voluntad y finalmente se marcha con la cabuya en la pata. Nuestra transición del 58 y, más recientemente, algunos casos de la primavera Árabe ejemplifican este tipo de procesos suma cero.

¿Negociar o no negociar? 

Si vuestro discurso público es la salida electoral a la crisis, la respuesta es obvia. Por supuesto que debes negociar. Siguiendo tú lógica pacífica-electoral, si mi contraparte tiene el control de las armas y del poder electoral, el ABC teórico y práctico de la negociación me indica que estoy obligado a pactar una salida del conflicto bajo ciertos términos y condiciones.

¿Sabes que tienen en común el caso chileno con nuestra crisis? Falta de calendario electoral definido ¿Y será que Claudio pensará que yo soy cogido a lazo para no saber que debo negociar? Henry, sueles enfatizar la sinceridad y coherencia de tu discurso. Te conviene entonces ser menos ambiguo con este tema porque ten la plena certeza que si prevalece la ruta electoral -que dices es tu prioridad-, la oposición irá a una mesa de negociación tarde o temprano. No vaya a ser después que la causa opositora termine pagando el costo político de tu actual indeterminación frente a lo que es una variable inseparable de toda agenda electoral.

¿Qué negociar? 

Estamos de acuerdo que los principios no se negocian (derechos humanos, liberación de rehenes políticos, ayuda humanitaria, etc.). Ahora bien, no te cierres o lleves la conversación al tema de la concesión de tus principios. En una negociación, la oposición podría dar garantías de un costo de salida bajo, es decir, salvoconductos.

Repito, la única manera de escabullir el tema transicional es por la vía de la remoción no-electoral del dictador o poselectoralmente –como en los casos que comenté anteriormente donde tales dictaduras celebraron elecciones ex officio pero trampeadas, cosa que ni siquiera se atreve a hacer el neo-dictador local.

¿Con quién negociar? 

La oposición no debe negociar con los radicales de la cúpula gobernante. Hasta donde sé, no existe ningún caso exitoso en la historia de negociaciones con fanáticos. Por lo tanto, la única negociación con probabilidad de éxito es aquella que incluya a líderes chavistas moderados. 

Por lo menos presta la batea

Tienes la libertad de asumir una actitud pasiva y reactiva frente a la situación. Lo que no estás viendo es que cuando otros líderes políticos plantean la negociación, no se dirigen realmente a los talibanes sino que el objetivo es provocar –como lo está provocando- defecciones, desmarques y sumar más chavistas a la causa de Venezuela –porque se está comprendiendo que la actual crisis no enfrenta al Chavismo contra la oposición sino a Venezuela contra la cúpula minoritaria Madurista.

http://www.lapatilla.com/site/2017/05/23/henry-escucha-con-humildad-por-claudiopedia/

¿Protesta pacífica o violenta?

No hay duda que desde el punto de vista político, la naturaleza de la protesta debe ser pacífica, pues de ello depende su legitimidad nacional e internacional (Hessbruegge 2017). Ahora bien, desde la táctica y estrategia del conflicto, no está del todo claro cuál sería el método de lucha más efectivo para restaurar la democracia venezolana.

Nuestra situación es muy particular y los casos a nivel comparado, apenas nos permitirían presentar análisis preliminares sobre Venezuela. De manera que quien esté postulando una fórmula definitiva, sencillamente ofrece estimaciones temerarias, las cuales podrían obstaculizar el camino hacia la libertad.

Si la transición es inmediatamente hacia la democracia –vía elecciones-, el método de lucha pacífico tendría mayor probabilidad de éxito (Karatnycky y Ackerman 2005). Por su parte, cuando hablamos de una transición desde el autoritarismo –digamos, hay que remover al régimen antes de efectuar elecciones democráticas-, entonces la legitima defensa empieza a ganar terreno, ya sea como factor predominante o combinado con la no-violencia.

De acuerdo a mi hipótesis en el artículo “¿Hacia dónde va Venezuela ahora?”, el segundo escenario tiene mayor probabilidad de materializarse -transición desde el autoritarismo. A pesar de lo anterior, si hacemos un ejercicio hipotético y suponemos que el cambio será por la vía electoral, como ocurrió en Filipinas (Kurt Schock 2004) y en Europa del Este (Ackerman y DuVall 2000), entonces recomiendo mi análisis del 2013, “3 Pasos para derrotar a Castro” y la imprescindible advertencia de Benigno Alarcón “¿Violencia o resultados?

Pienso que ver nuestro caso desde las transiciones pacificas de España y Chile podría llevarnos a conclusiones erradas porque las variables Españolas y Chilenas parecieran no ser significativas en la Venezuela de hoy –Franco murió en el poder, mientras que Pinochet negoció una transición que si la ganaba su gobierno tendría un periodo definido, hasta 1997. Al igual que los Sandinistas en las elecciones de 1990, Pinochet calculó que podía vencer en el plebiscito, al punto que fue finalmente respaldado por 44% de los chilenos. La transición de Chávez no fue para procurar un cambio de régimen sino para consolidar la “revolución” hasta el dos mil siempre. Sus sucesores son impopulares, relativamente jóvenes -sin incentivos para jubilarse-, con cuentas pendientes con la justicia nacional y trasnacional, y están asesorados por Cuba e Irán –regímenes antidemocráticos sólidos que planifican a largo plazo.

Asumiendo que la ruptura inicial no será por medio de elecciones democráticas, la transición venezolana podría tener más similitudes con el convulsionado proceso de la primavera árabe. Cabe aclarar que, indistintamente de las versiones sesgadas frente a lo que se percibía como un proceso de democratización liberal, estas experiencias no fueron pacíficas, involucraron la interacción de violencia y no-violencia, siendo Libia el ejemplo extremo –una intervención humanitaria que sacó a Gadafi con bombas de la OTAN y sofisticadas empresas militares privadas.

La historia muestra que el cambio de regímenes negados a transiciones electorales, suele comportar el uso de la fuerza –no puedes hacer tortilla sin romper los huevos. La sociedad civil desarmada sólo puede lograr este objetivo forzando la división de la Fuerza Armada, a fin de que un grupo relevante se ponga del lado del pueblo e intervenga en su defensa.

La FAN venezolana ya está fracturada entre el privilegiado Alto Mando Militar que apoya al gobierno y la mayoría de militares, en los mandos medios hacia abajo, que lo aborrecen, en vista de la degradación que generó en el país ¿Cuál es el gran temor del gobierno y su Alto Mando? Que las protestas no puedan ser contenidas por la policía, la Guardia Nacional ni los colectivos, y se vean obligados a sacar a los mandos medios de los cuarteles ¿Por qué? Existe el riesgo de que los mandos medios o el propio Alto Mando –dominado por su instinto de auto conservación- vuelvan caras y depongan al régimen. El ejército está acuartelado y fuertemente infiltrado por la inteligencia cubana. Por lo tanto, es difícil que los mandos medios actúen sin la prexistencia de violencia que lo justifique.

Por otra parte, la primavera árabe nos enseña que la legítima defensa focalizada tiene éxito cuando provoca conmoción y reacción masiva en contra de la autocracia. Venezuela está sentada en una bomba de tiempo. De no ser desactivada, la insurgencia popular podría sobrepasar a los represores.

Como defensor de los Derechos Humanos, considero que la protesta no-violenta es el camino correcto. Pero también reconozco que ese deseo personal no es necesariamente el único método útil para Venezuela actualmente. Que la protesta sea pacifica, violenta o una fusión, depende del régimen. La minoría chavista debe decidir entre transición pacífica o suma cero. Sin presión, ya sabemos hacia dónde se inclinaría la balanza.

http://www.lapatilla.com/site/2017/05/22/protesta-pacifica-o-violenta-por-claudiopedia/

Carta al Alto Mando Militar

Gadafi

Inicialmente pensé en hablarles desde mi posición como académico -estudioso de la política y del derecho-, para insistir sobre el rol que ustedes, los representantes de la Fuerza Armada Nacional, deben ejercer conforme al mandato constitucional.

Sin embargo, conociéndolos como los conozco, entendí que perdería mí tiempo si trataba de hacerlos entrar en razón, invocando los valores democráticos de derechos, deberes y justicia, plasmados en nuestra constitución.  Pedirles lealtad a tales valores, sería invitarlos a actuar como caballeros y no como lo que son. Por tal motivo, hablaré desde la moral y con los términos que ustedes entienden: la Realpolitik y la alineación con el más poderoso de turno.

En síntesis, les conviene apoyar a la oposición. De no hacerlo, tanto ustedes como sus familiares podrían terminar en la cárcel, (Dios no lo quiera) ser víctimas de la violencia, sometidos al escarnio público por varias generaciones, y con el grueso de sus fortunas en dólares congeladas. Seguir protegiendo a Maduro y a la elite civil que lo acompaña, derrumbará por completo sus planes de un retiro feliz y privilegiado.

Están consintiendo un tipo de violencia que si escala podría sacarlos del juego

Yo sé que están en una posición difícil, en medio de dos factores polarizados. Yo sé que no quieren violencia porque son ustedes quienes están ejecutando las órdenes de pacificar por la fuerza a un pueblo hambreado y cansado de humillaciones. Yo sé que no quieren más violencia porque son padres y corresponsables por los más recientes asesinatos de jóvenes disidentes, independientemente de que ustedes no deseen la muerte de estudiantes o de que no sean los autores materiales e intelectuales de tales crímenes de lesa humanidad –Léanse el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

El problema es que la actual elite civil que gobierna no se va a echar para atrás por motu propio. El temor de que los maten o encarcelen si salen del poder, los ha radicalizado de forma tal que están demostrando ser capaces de reprimir, torturar y matar a todo el que se atraviese, con tal de mantener esa farsa fracasada llamada revolución.

Si uno de sus cálculos es que el otro sector del país cesará su lucha, consideren la siguiente variable. Resulta que los cubanos y el cogollo chavista decidieron cogerse el país definitivamente. El desconocimiento de la Asamblea Nacional, la suspensión de elecciones y la supuesta constituyente significa que los pedazos de la torta del poder en Venezuela ya no son repartidos entre varios factores sino que ahora el control robolucionario tiene que ser total, en vista de que perdieron el apoyo popular.

¿Acaso ustedes creen que el otro grupo se va a quedar con los brazos cruzados? Les informo que esos factores políticos y económicos no se van a dejar quitar sus privilegios y tendrán que matar algunos de ellos y a los millones de venezolanos que aceptan esos liderazgos para poder hacerse del control absoluto de Venezuela. De paso, hay otra variable en contra, la del propio liderazgo chavista –desde Rodríguez Torres hasta Pedro Pérez en Amazonas- marginado por un cogollo negado a compartir el poder fuera de su círculo.

Si los militares no ponen un parado a los cubanos y a sus agentes en Venezuela, serían corresponsables de la matazón que ocurriría en el país. Les comento que, por si no lo sabían, los miles de millones de dólares que los burócratas chavistas se han robado no se comparan a los recursos económicos, nacionales e internacionales, con los que cuenta su contraparte.

Actualmente la oposición venezolana no está armada, pero si la cúpula gobernante no destranca el juego, existe el riesgo de que los sectores radicales de la oposición respondan a esa ley del embudo del gobierno, ya no con manos blancas y piedras sino con balas y bombas. Venezuela podría convertirse en Somalia o Colombia, con fuerzas paraestatales controlando partes del territorio, con autodefensas de ambos lados, defendiendo sus espacios de poder, ejecutando atentados selectivos, terrorismo y secuestros políticos.

Hay otro riesgo aún mayor e indeseable: una intervención de fuerzas extranjeras que haga caída y mesa limpia. Olvídense de H? Chí Minh y su famosa guerra asimétrica. En esta época de drones y ejércitos de mercenarios sofisticados, los líderes políticos y sus altos mandos militares nunca salen vivos. Ese es el caso reciente de Irak y Libia. Por supuesto, después queda la tierra arrasada, un estado fallido y una nación más dividida. Sin embargo, Hussein, Gaddafi, algunos miembros de sus respectivas familias y sus aliados militares no vivieron para contarlo. Venezuela tampoco es Siria o Corea del Norte, así que no se ilusionen con fuerzas rusas y/o chinas cruzando océanos para socorrer al gobiernito de Maduro.

Si hay una salida de mutuo beneficio para todas las partes

 Tienen que darse cuenta que ustedes son el verdadero poder que sostiene al gobiernito. Ellos perdieron la base popular y el apoyo mayoritario de la FAN ¿Con qué respaldo entonces podría ese cogollo emprender una guerra asimétrica? Tendrían que seguir el ejemplo de Sierra Leona y contratar un ejército privado para hacerle frente al grueso de la FAN –opuesta al régimen- y a las fuerzas desplegadas por los sectores civiles armados.

¿Quieren ustedes terminar de fracturar a la FAN? ¿No se dan cuenta que los cubanos y sus protegidos, los tienen manipulados con el psicoterror de que se si les quitan el apoyo, irían derecho a la cárcel –Diosdado diría, si saltan del barco, serán devorados por tiburones? Lamentablemente, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Los cubanos aplicaron una táctica común en las llamadas autocracias rentistas. La literatura en ciencias políticas es densa en estos casos donde el gobierno civil hace cómplice a la cúpula militar para arraigarla al poder, pues es el factor castrense quien en definitiva puede mantener al desprestigiado dictador gobernando –básicamente ponen a los militares en cargos donde se mueva dinero para después tener maneras de chantajear.

Ante esa vieja táctica, yo les puedo garantizar que, actualmente, ustedes serían protegidos si restituyen el hilo constitucional y permiten que se hagan elecciones generales o se constituya un gobierno de transición, del cual podrían ser enlace. Todavía el agua no ha llegado al cuello y, más bien, están a tiempo de quedar como los héroes que salvaron la democracia venezolana. Con ustedes es posible negociar una amnistía de manera que no sean juzgados ni encarcelados. Entenderíamos que estaban haciéndole el aguaje al gobierno para que éste no les pusiera los ganchos. Si en Colombia y en Centroamérica se llegaron a acuerdos transicionales con factores que cometieron peores excesos, en este caso hay legitimidad para salvarlos a ustedes, porque de eso depende la paz, la gobernabilidad y el desarrollo económico de Venezuela en el corto plazo.

Al lado de los cubanos, Maduro y Diosdado ustedes tienen un pésimo futuro garantizado 

Hay otra táctica cubana que les espera. Cuando ya no sean útiles, los apartarán y usarán como chivos expiatorios. Recuerden que el gobierno siempre necesita culpables. Sabemos que Fidel siempre tuvo favoritos y que solía enamorarse políticamente de camaradas talentosos a los que luego aislaba para que no le hicieran sombra –desde Camilo Cienfuegos hasta Felipe Pérez Roque.

En Venezuela, fíjense como han terminado algunos de sus compañeros militares. Ustedes saben que el único que ha encarcelado y torturado militares, con la excusa de supuesta corrupción y otros delitos, es el gobierno, no la oposición ¿Acaso han visto ustedes a algún militar venezolano preso en Estados Unidos? La realidad demuestra que todo militar que cruzó la calle, se le garantizó su libertad y privilegios. Remítanse a los hechos y comprueben quién ofrece mejor protección de mediano y largo plazo.

Si piensan que de la mano de los cubanos, esta gente va a permanecer en Miraflores indefinidamente, reitero que los factores de poder, nacionales  e internacionales, no van a permitir que la elite que ustedes protegen se eternice en el poder, como ocurrió con los comunistas en aquella isla. Por otro lado, Venezuela no es Cuba y la época tampoco es la misma. Por ejemplo, Cuba carece de los recursos naturales y la importancia geopolítica de Venezuela. Recuerden también que Fidel liquidó a la elite de Batista. Este cogollo chavista podrá matar estudiantes pero jamás logrará eliminar a las elites políticas y económicas que se le oponen y que son, en definitiva, quienes tienen los recursos para luchar por el tiempo que sea necesario.

Les explico cuál es el mayor obstáculo que tendrán con su actual estrategia de estirar la arruga -para ver si la oposición y el resto de Venezuela se dejan meter el dedo, mientras la elite chavista y sus familiares gozan la gran vida capitalista. La analogía es la paz de Versalles, como les advertía a los líderes de ambos sectores que decidieron simular un diálogo en el 2014. Con esta pretensión de paz conveniente para un solo sector no van a aplacar la rebelión sino acumular más pólvora para el futuro cercano.

Mi mensaje final: La guerra viene a menos que ustedes la eviten. La única manera de evitarla es sacando a Maduro y a su grupo. Comprendan que ellos ya no tienen poder; el poder son ustedes. Ahora, si erróneamente piensan que Maduro está ganando y tratan de impedir la guerra neutralizando elementos del otro bando, la misma será inevitable porque ese otro sector si es un poder real en sí mismo y no depende de ustedes para mantenerse en pie de lucha. Mientras más tiempo pase, más violenta será la salida. Y en todos los escenarios violentos, la FAN tendrá un rol protagónico, con ustedes tomando la decisión final o con la intervención de otros oficiales que los sustituyan de facto. Advierto, el apoyo es ahora, no cuando pasen a retiro y no tengan comando. Guerra avisada no mata soldado… ¿Así o más claro?

Publicado en http://www.lapatilla.com/site/2017/05/12/carta-al-alto-mando-militar-por-claudiopedia/

Estados Unidos contraataca

La opción de Washington en el caso de Venezuela ha sido la transición pacífica (cambio progresivo del régimen por la vía electoral). A manera didáctica, la implementación de esta política por parte de Estados Unidos puede ser observada en tres etapas, a saber:

i. Se inició un “diálogo bilateral” (gobierno a gobierno) que hizo posible el evento electoral del 6D. En efecto, algunos olvidan y otros desconocen que la fijación del cronograma para la celebración de las elecciones parlamentarias del año 2015, se la debemos a Thomas Shannon.

ii. Posteriormente, la Casa Blanca se embarcó en la ruta del -mal llamado- “diálogo” nacional, pero esta vez, viendo los toros desde la barrera. Sin dejar de considerar que la estabilidad política de Venezuela era prioritaria para Obama a los fines de garantizar la fluidez del plan de apertura en Cuba –la cual es subsidiada por el gobierno venezolano-, tampoco hay que dudar de la buena fe puesta por el gobierno norteamericano en el “diálogo”.

Lógicamente, el éxito del “diálogo bilateral” ofrecía incentivos para apostar por un diálogo nacional. Al fin y al cabo, el gobierno venezolano no sólo se había sentado en la mesa de negociaciones, también se comprometió a hacer las elecciones parlamentarias y cumplió su palabra.

Sin embargo, hubo un error de cálculo de ambas partes. El chavismo no midió bien el alto costo político de una derrota electoral –quizá confiaban en que lograrían hacer fraude masivo, con el respaldo de la Fuerza Armada.

Por su parte, el Departamento de Estado no previó el cambio fundamental de circunstancia en la segunda etapa: El gobierno no cedería espacios, pues el referéndum revocatorio implicaba su salida definitiva del poder. Además, el costo político del chavismo, asociado a darle una patada a la mesa (como se la dio), era bajo. Tampoco había mayor presión internacional (respetando la autoridad del Vaticano) ni local (la MUD decidió desmovilizarse).

iii. En la actual etapa, Estados Unidos (tanto la nueva administración Trump como el Congreso), ha lanzado un contraataque frontal, a nivel jurídico y diplomático. Las sanciones selectivas a funcionarios del gobierno venezolano y la activación de mecanismos multilaterales buscarían presionar al chavismo para que acepten la salida electoral.

Conclusión

Ante la debilidad de la oposición en el 2013-2015, Estados Unidos intercede y le gana al chavismo el primer round de la transición.

Esto generó un piso político mayoritario para la oposición en el 2016. Pero la MUD, ubicada en la pista de despegue que le fue dada, decidió no alzar vuelo y el chavismo supo aprovecharse de la situación hábilmente.

El 2015 y el 2016 ratificaron dos lecciones aprendidas para Washington. En primer lugar, para poder dialogar con Miraflores hay que ponerlos en tres y dos. La única forma de recibir concesiones de la cúpula gubernamental es bajo presión. En segundo lugar, a la actual oposición hay que tomarla de la mano para que camine, todavía no ha aprendido a caminar por cuenta propia.

Bajo esta perspectiva, el éxito del contrataque unilateral y multilateral que está ejecutando Estados Unidos contra el gobierno venezolano, dependerá del desempeño de la oposición venezolana en los próximos meses.

Publicado en http://www.lapatilla.com/site/2017/03/06/estados-unidos-contraataca-por-claudiopedia/

Trump elevó riesgo de salida violenta en Venezuela

captura-de-pantalla-2017-02-15-21-28-00

La decisión de la administración Trump, imponiendo sanciones al actual Vicepresidente ejecutivo de Venezuela, no es un ataque en contra del pueblo venezolano, ni siquiera hacia el chavismo –que cuenta con muchísimas personas decentes y honradas. En realidad, esto constituye un golpe político y legal, dirigido concretamente a dos individuos y a la elite gubernamental de la cual forman parte.

Ríndete, estás rodeado

El acorralamiento genera dos posibles respuestas, o cooperas o te radicalizas. En este momento, da la impresión de que la cúpula a cargo del gobierno habría optado por el segundo comportamiento, es decir, hacer intentos por mantenerse en Miraflores a toda costa, pensando así evitar desgracias personales.

La primera señal en esta dirección es la ratificación de la sentencia en contra de Leopoldo López, horas después de que su esposa, Lilian Tintori, fuera recibida por el presidente Trump en la Casa Blanca y éste pidiera la liberación de López.

Sancionar o no, he ahí el dilema

Por un lado, hay razones para pensar que esto desincentiva una salida pacífica aunque, por otra parte, la medida es una soga al cuello que cierra espacios de gobernabilidad a lo interno y pone en jaque la oxigenación internacional del régimen (por ejemplo, capacidad de endeudamiento).

Los defensores de las sanciones alegarían que, de cualquier modo, la elite gobernante no va a salir del poder por las buenas. Bajo esta óptica, la estrategia de dejar hacer, dejar pasar para que no se aíslen y permitan elecciones es errada. Se trata de un sistema autoritario que, con sanciones y sin éstas, moverá cielo y tierra para prolongar su colapso definitivo.

En consecuencia, mientras más se le alcahuetee, más se fortalece su capacidad de maniobra en favor de intereses muy particulares y en detrimento de al menos el 80% de venezolanos que rechaza al gobierno.

Ciertamente, el oficialismo está buscando paz pero un tipo de paz que sólo conviene a éste. La simulación, mejor conocida bajo el nombre de “dialogo”, es un ejemplo tangible de sus propuestas leoninas.

Divide y vencerás

Están asustados, Trump no es Obama y lo saben. Ahora bien, soy de los que piensa que a ese cogollo y al liderazgo chavista en general, incluyendo a empresarios, hay que terminar de dividirlos, ofreciendo salvoconductos a quienes deseen colaborar con Venezuela por la vía de dos aportes principales: i. aceptar condiciones para una transición de gobierno; y ii. relatos y/o evidencias para investigaciones penales y administrativas sobre iliciticos transnacionales. El efecto dominó podría resolver la crisis de forma adelantada y pacífica.

De las entrevistas que recibí a raíz de este asunto, la de la BBC de Londres me llamó la atención. El programa no giraba en torno a Venezuela sino a las políticas antidrogas del presidente Trump. Rescato ese enfoque para comentar que aquellos verdaderamente involucrados en narcotráfico son insalvables. Esto se debe a que a nivel de seguridad interna, la lucha contra las drogas es una prioridad muy sensible para la nueva administración.

Como agravante, el encargado de esta misión es el ahora ministro de relaciones interiores y antiguo Gral. del Comando Sur, John Kelly, quien no sólo provocó impases entre Caracas y Washington en el pasado, también conoce muy bien el caso venezolano. Precisamente, el Gral Kelly le ha dado importancia al escenario de una implosión del chavismo.

¿Cuál es el precio de una transición PACIFICA?

Insisto en un mecanismo de justicia transicional. Las autoridades estadounidenses deberían intensificar la política de beneficios procesales para patriotas cooperantes, los cuales podrían girar en torno a dos grandes opciones excluyentes: .i No puedes volver a hacer política: Agarra tu dinero mal habido y te vas de Venezuela, siendo Estados Unidos una alternativa (similar al esquema negociado con Rafael Isea); ii. Si quieres quedarte en Venezuela o regresar para hacer política: Tus activos injustificables serán congelados y confiscados. Tampoco tendrás visa para viajar a Estados Unidos.

Lo anterior también está relacionado con el curioso tema de los “falsos positivos”. Por ejemplo ¿por qué no se acusa de narcotraficante a José Mujica, a Rafael Correa o a Evo Morales? ¿Por qué a otros vicepresidentes venezolanos como Aristobulo Istúriz o Jorge Arreaza no se les habría “montado ollas” de igual naturaleza? Uno tampoco ve incluidos en estas listas de narcotráfico a altos funcionarios como Ernesto Villegas, Ricardo Menéndez, Jorge Rodríguez, Tibisay Lucena o Nelson Martínez, por mencionar algunos otros.

El barco se está hundiendo con Venezuela a bordo. Un plan de rescate que no ofrezca salvavidas a algunos miembros de la tripulación, eleva el riesgo de un desenlace violento. Pero que quede claro, si ocurriera ese escenario, culpable no será ni la oposición ni el presidente Trump, sino la macolla chavista, negada rotundamente a la alternancia y, sobretodo, empeñada en obstaculizarle rutas de participación democrática al liderazgo disidente (tanto a lo externo como dentro de sus filas).

Es esa minoría impopular de una minoría hecha mengua, la que continúa jugando con fuego, desafiando sin tregua la paciencia y calma de quienes abrumadoramente le adversan.