Las claves del diálogo (propuesta)

El punto de partida es entender que el mal llamado diálogo, iniciado en octubre de 2016, fue más bien un paquete chileno usado por el chavismo para liquidar el referendo revocatorio y prolongar su detentación del poder. El gobierno y la oposición reconocen, bajo la dinámica predecible de acusaciones y culpas, que el balance general de esa iniciativa es negativo, con respecto a los resultados esperados en el papel –cosa que suele ocurrir cuando te venden gato por liebre. Como advertimos -quienes nos opusimos a eso-, los estafadores terminaron siendo los verdaderos beneficiarios, a expensas de la voluntad mayoritaria de los venezolanos.

¿Es necesario el diálogo en Venezuela?

 

Si lo es. Mientras la MUD y sus líderes sigan siendo la oposición oficial, el diálogo es oportuno y, prácticamente, inevitable, ya que la MUD es una plataforma electoral. Sus principales voceros son civiles, civilistas, civilizados e inexpertos en la lucha violenta como agente de cambio -dijera el otro, no le puedes pedir peras al “horno”…

Bajo esta realidad, el camino del diálogo es un acto de sinceridad implícita de la MUD, cuyo liderazgo ha sido incapaz de enfrentar exitosamente al régimen autoritario por un mecanismo distinto al electoral. Quien se imagine a algún líder de la MUD en la primera línea de fuego de una marcha sin retorno, cual redentor -con el pecho abierto en espera de proyectiles chavistas- o dándoselas de Rambo, creo que está orinando fuera del perol.

No debemos olvidar que una cosa es querer y otra poder. Ciertamente, algunos líderes de la MUD han intentado alternativas irreverentes pero el chavismo –que no es mocho- ha neutralizado tales intentos, como el caso de #LaSalida en el año 2014. Por su parte, Julio Borges ha sido señalado, por el oficialismo y por periodistas opositores, como co-autor del denominado “Golpe Azul”, supuesta conspiración militar -desde la Fuerza Aérea- para derrocar a Nicolás Maduro en el año 2015.

Recientemente, el propio Borges, Henrique Capriles Radonski, y Freddy Guevara han invitado públicamente a la Fuerza Armada a poner en tres y dos a Maduro, en relación con la ruptura del orden constitucional por parte de su gobierno.

¿Cuál es la alternativa al diálogo?

La opinión pública habla de dos escenarios: i. una intervención militar; o ii. una rebelión civil apoyada posteriormente por la fuerza armada (negada a sostener al chavismo en el poder, a costa de un derramamiento de sangre masivo e innecesario).

El tema es que así como la MUD ha sido incapaz de sacar al chavismo, los líderes opositores que apoyarían estas dos alternativas tampoco han podido desplazar a la MUD como representante oficial de la oposición. Es decir, del mismo modo en que Maduro ha demostrado ser más apto que la MUD para retener el poder ejecutivo, la MUD ha probado ser más astuta que cualquier otra ala opositora, para mantener su estatus predominante.

En ese sentido, buscando contener el ascenso de los “radicales” y obviando las advertencias de los expertos en estas lides, la MUD prefirió desmovilizar a sus seguidores mientras aceptaba sentarse a palabrear con el gobierno, apagando de ipso facto el clímax de la protesta ciudadana. Desde diciembre de 2016, Voluntad Popular, Capriles y María Corina Machado han tratado de reactivar a la gente sin mayor éxito, en parte por el desgaste colectivo y la falta de objetivos de lucha motivadores.

Si lo que está prevaleciendo en la oposición es la tendencia pro-electoral ¿cómo pasamos de la actual estafa (paz opresora)  al diálogo verdadero (paz pero con justicia)?

– Con excepción de la Iglesia, todos los individuos que sirvieron de mediadores/acompañantes en la estafa deben ser excluidos ¿Por qué? Coincido con la mayoría de las críticas realizadas por María Corina al “Acuerdo de Convivencia Democrática” presentado por los “acompañantes”. En general, ese documento pro-gobierno no sólo constituye una violación flagrante de la Constitución venezolana, planteando la negociación de derechos humanos, también incluye propuestas despectivas que irrespetan la inteligencia del 80% de venezolanos opuestos a Maduro.

– La institucionalidad y neutralidad  son los requisitos sine qua non para convertirse en mediador de un futuro diálogo. Ambas partes (Gobierno/Oposición) deberán aceptar/seleccionar a los mediadores internacionales. Ningún individuo en su capacidad personal será mediador. Los mediadores podrán ser representantes de una organización intergubernamental, ONG, Universidad o Tanque de Pensamiento. Quién se haya manifestado públicamente en contra de alguna de las partes, no podrá participar con sus buenos oficios. La ONU (funcionarios del Comité de Derechos Humanos o de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos), la OEA (el embajador Almagro sería rechazado por el chavismo), la CEPAL, CAF, el Banco Mundial, MERCOSUR, son algunas de estas organizaciones que podrían acompañar el proceso.

– Cada parte nombraría una institución (por ejemplo, partido político, sindicato, gremio empresarial etc.) en calidad observador internacional, la cual podrá estar parcializada en favor de su postulante. No tendrán voz ni voto en las negociaciones, pero podrán emitir un informe al final de su gestión o concluido el diálogo.

– El diálogo giraría en torno a una mesa de cambio nacional. Por ser una iniciativa imparcial hay que excluir la noción de “transición” (que implica cambio de gobierno, pretendido por solo una de las partes) y enfocarse en tres metas únicamente: i. elecciones (regionales, municipales y presidencial donde los electores decidan si se da o no el cambio); ii. respeto de los derechos humanos (incluyendo amnistía para los presos-rehenes políticos sin condenas por violaciones a los Derechos Humanos, el levantamiento de las inhabilitaciones políticas, prohibición de tortura, etc.); y iii. crisis económica, que incluirá propuestas y la apertura del canal humanitario.

– El acuerdo de amnistía incluiría a ambas partes, lo cual beneficiaría a miembros del chavismo que estén involucrados en ilícitos o sujetos a investigaciones penales y administrativas sobre hechos anteriores a la firma de este acuerdo de justicia transicional, siempre que no involucren violaciones de derechos humanos.

– Ir a un diálogo para alegar que Maduro no es presidente o la autodisolución de la Asamblea Nacional, resulta una mamadera de gallo. En la guerra de Siria, por ejemplo, la oposición desconoce al presidente al-Assad en el campo de batalla pero le otorga beligerancia en las conversaciones de paz y vice-versa.

–  Debe incorporarse una representación de la Fuerza Armada, el CNE y el TSJ, en calidad de observadores sin voz ni voto.

Muy bonito todo pero ¿es que acaso crees que hay salida electoral y que la dictadura hará concesiones en perjuicio propio?

En gran medida, eso dependerá de la oposición, actualmente dividida. El 6D la MUD demostró ser capaz de ganar comicios en condiciones de desventaja, frente al poder descomunal del Estado –secuestrado por el chavismo.

El descontento popular mayoritario en contra del gobierno –cuya tendencia considero irreversible- y su radicalización económica juegan a favor de la oposición.

¿Hay algo rescatable de esa estafa?

 

Las malas experiencias también suelen dejar lecciones. En general, la presencia internacional ha sido positiva. Los involucrados han podido constatar con sus propios ojos que Maduro es un dictador y pretende mantenerse en el poder a toda costa, incluso hambreando al pueblo (no quiere abrir el canal humanitario, arrebató el referendo revocatorio, no hizo elecciones regionales, juega con la libertad y la vida de presos-rehenes políticos, usa al TSJ como bufete personal y al CNE como oficina adscrita a Miraflores, etc.).

Por esa razón, aun cuando esa representación internacional ha demostrado ser aliada de Maduro, le ha costado defenderlo porque la verdad está a la vista. Acá el silencio dice más que mil palabras.

Otro avance concreto es el avance oficial de la oposición como parte beligerante del conflicto. Rusia y los acompañantes, forzados a desafiar diplomáticamente la postura del gobierno, han reconocido a la Asamblea Nacional como órgano legítimo y a la oposición como una fuerza política de peso. Esto será de importancia en caso de que el gobierno trate de imponer marionetas bajo una oposición paralela.

Hay que aprovechar este impulso y fortalecer la participación de la comunidad internacional para lo que se avecina en el 2017-2018. Por ejemplo, el punto electoral no es solamente fijar oficialmente el cronograma, también se debe establecer y cumplir reglas del juego transparentes y equilibradas, así como el acompañamiento internacional imparcial durante todo el proceso, y la legalización efectiva de partidos, entre otros aspectos claves.

La posibilidad de que la CEPAL y/o alguna institución financiera multilateral participen en este diálogo, presenta una oportunidad para que terceros con prestigio mundial formulen recomendaciones económicas y se vayan estableciendo desde ya los enlaces respecto a un futuro plan de rescate, necesario para la reconstrucción del país.

El gobierno puede meter cuentos localmente pero no podría justificar ante un experto de Derechos Humanos de la ONU/acompañante del diálogo, el caso de Leopoldo López o del General Baduel, por mencionar algunos presos-rehenes políticos.

No es lo mismo denunciar las tropelías del gobierno en solitario que tener testigos internacionales de envergadura in situ, empapados con la situación, escuchando tu versión y emitiendo opiniones y sugerencias al respecto.

De este lado no hay ingenuidad ni mayores expectativas de que la oposición oficial considere nuestras humildes sugerencias o que el chavismo acepte condiciones imparciales. Sin embargo, criticar sin proponer o meter la cabeza como el avestruz, en un intento de evadir la realidad pública y notoria, tampoco resuelve el asunto. Como ciudadanos tenemos derechos pero también el deber de contribuir a que estos esfuerzos sean para recuperar la democracia y no que se conviertan en la segunda etapa de esta trampa disfrazada de “diálogo” y “paz”.

https://www.lapatilla.com/site/2017/01/30/claudio-j-sandoval-las-claves-del-dialogo-propuesta/

Entre el poder y la democracia

sapiens

¿Por qué los seres humanos dominan este planeta? En su libro “Sapiens (De Animales A Dioses): Breve Historia de la Humanidad”, el historiador Yuval Noah Harari afirma que el hombre (Homo sapiens) pasó de ser un insignificante primate de la sabana africana, hace setenta mil años atrás, al depredador más poderoso del reino animal en la actualidad, gracias a dos características distintivas: i. su capacidad de inventar realidades objetivamente intangibles (como las religiones, por ejemplo); y ii. nuestro flexible método de cooperación, numéricamente insuperable por otros seres vivos.

Aunque un chimpancé en la selva podría tener mayor probabilidad de supervivencia que cualquiera de nosotros, en el plano individual (uno a uno), la fortaleza humana radicaría en el nivel de cooperación entre personas que, sin conocerse directamente, reman hacia una misma dirección, como consecuencia de nuestros sistemas de creencias. Así por ejemplo, mientras ese chimpancé salvaje jamás daría una banana a cambio de dinero o para ganarse su puesto en el paraíso eterno, millones de humanos intercambian dinero por cambures y promesas de salvación después de la muerte (el famoso diezmo).

La esencia del poder

La fuente del poder humano es su ilimitada imaginación. El poder definitivo nace de la percepción colectiva. La diferencia entre un simple trozo de papel y un billete de 100 es el valor asignado a este último, considerado colectivamente como un instrumento financiero. La fuerza motivadora del hombre se nutre de historias, suficientemente creíbles, que logran asociar múltiples esfuerzos en pro de un beneficio común.

¿Qué hace a una persona más poderosa que otra? Su capacidad de vender historias creíbles ¿Por qué los abogados -equivalente actual del hechicero tribal de la antigüedad- suelen ser personas influyentes? Esto se debe a que, con su magia moderna, los juristas inventan ficciones legales, es decir, realidades imaginarias que los demás miembros de la sociedad creen en mayor o menor medida.

Estas ficciones las llamamos contratos, empresas, mercado de capitales, comercio electrónico, sentencias judiciales, sanciones administrativas, leyes, etc. Las personas, entidades y países más poderosos de nuestra historia han sido los creadores de constructos sociales profundamente arraigados en la humanidad, posteriormente convertidos en valores o patrones culturales.

Las condiciones primitivas reinstauradas por el chavismo

En su estado natural, el hombre usualmente accede al poder como cualquier otro animal en su manada: combate contra otros aspirantes a punta de manotazos, patadas y mordiscos, en una especie de selección natural dentro de la esfera social, donde los vencedores terminan siendo considerados como jefes.

En sociedades que carecen de orden constitucional y se rigen bajo la ley del más fuerte, el poder no lo detenta quién lo merece en términos de apoyo popular, sino el líder más apto o mejor adaptado a este medio ambiente hostil. Con la democracia, el Homo sapiens abandona esa práctica de fuerza y violencia, sustituyéndola por el voto como medio de expresión pacifica de las mayorías.

En Venezuela, la intención del chavismo de perpetuarse en el poder indefinidamente, sin el respaldo mayoritario de los venezolanos, constituye una invitación directa a volver al pasado, incita a la violencia como medio de acceso al poder y genera la radicalización de adversarios políticos, frente a la violación de sus derechos políticos y a la imposibilidad fáctica de alcanzar el poder por los canales regulares de una democracia inexistente (el gobierno los inhabilita, los persigue, tortura, encarcela con casos inventados, no reconoce sus cargos, monta autoridades paralelas, y sabotea y suspende procesos electorales, por mencionar algunas transgresiones).

El que no es peón que no se alquile

Por esa razón, la declaratoria de abandono del cargo de Nicolás Maduro por parte de la Asamblea Nacional (hasta ahora un acto simbólico), se enfoca en el meollo del asunto ¿Por qué? la traba de la oposición no radica en la legalidad de sus actos sino en su aptitud. Con esa medida, la oposición se auto-impuso la carga de demostrar que realmente representa la opción de cambio ¿Cómo lo demostraría? Convirtiendo lo simbólico en realidad (en el constructo social predominante), es decir, la AN, negociando y respaldada en las calles por sus electores, deberá persuadir a los demás poderes del Estado (particularmente a los poderes ejecutivo, judicial, electoral y militar) a acatar sus decisiones.

Ahora bien ¿serán capaces la AN y la MUD de doblegar al chavismo este año 2017 o, por el contrario, mantendrán el comportamiento observado en el 2016 -post 6D-, donde a pesar de haber ganado un importante round político, se dejaron padrotear por el chavismo, optando por meter la cola entre las piernas?

Publicado originalmente en http://www.lapatilla.com/site/2017/01/16/claudio-j-sandoval-entre-el-poder-y-la-democracia/

La farsa electoral del 2017

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El chavismo estará sometido a la presión electoral en el 2017. Sabemos que durante quince años, la revolución chavista se relegitimó a través del mecanismo electoral, aprovechando su control sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE) para celebrar elecciones de toda índole y alardear local e internacionalmente sobre su presunto talante democrático.

Pero habiéndose convertido oficialmente en minoría inequívoca el 6D, el gobierno decidió entonces quitarse la máscara democrática y secuestrar indefinidamente la ruta electoral, principal medio de expresión con el que cuentan los ciudadanos a la hora de manifestar su voluntad en los asuntos públicos de la nación -concretamente, el chavismo saboteó el referendo revocatorio y suspendió las elecciones regionales en el 2016.

La piña bajo el brazo   

No obstante, el presidente Nicolás Maduro podría estar observando que resulta prácticamente improbable, cualquier intento de maquillar la reputación de su gobierno, sin el matiz electoral. Con el agravante de que hasta las dictaduras más férreas montan sus teatros periódicamente y efectúan elecciones. Cuba y Zimbabue ejemplifican dicha práctica.

A diferencia del referendo revocatorio y de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, donde la carga inicial recae en terceros y hay más espacios para meter una cabra, las elecciones regionales y la elección presidencial del 2018 operan de oficio, no admiten excusas ni del gobierno ni de su CNE.

Ante el cambio de circunstancia del 2017 (condicionado a la definición de un calendario electoral, llueva, truene o relampaguee), el gobierno está buscando la manera de armar un mamotreto que muestre la imagen de un cambio pero sin cambio real.

Nuevas elecciones parlamentarias

Y es bajo este contexto que el presidente Maduro recientemente lanzó la tesis de la autodisolución de la Asamblea Nacional. A diferencia del fujimorazo, el madurazo convocaría una elección perentoria que permita vender la idea de que en Venezuela hay democracia -porque se hicieron elecciones parlamentarias- y así promocionar al chavismo como los buenos de la película, los restauradores de un orden constitucional violado por diputados opositores que usurparon funciones legislativas.

La sustitución de las elecciones regionales por otras elecciones, mantendría intacto el balance de poder de facto en el ámbito nacional, estadal y municipal. Por su parte, el gobierno podría distraer la atención sobre el problema real, a saber: una crisis de gobernabilidad causada por la incapacidad del presidente Maduro para ejercer el cargo y el agotamiento irreversible de la propuesta socio-económica y política chavista.

¿Buenas noticias?

Cualquiera sea la elección que el gobierno pretenda estructurar, el chavismo sabe que está manipulando un arma de doble filo. La posibilidad de que ocurra un cambio este año puede cristalizarse de carambola, a través de un proceso electoral, particularmente, en caso de que el gobierno intente o haga un fraude masivo.

De mantenerse o empeorar la crisis económica, la volatilidad social continuaría aumentando e incluso, la situación podría írsele de las manos al presidente Maduro. Cualquier triquiñuela pre o poselectoral comporta el riesgo de generar un tipo de desobediencia legítima en Caracas que haría insostenible la permanencia del régimen actual.

Ante un escenario electoral fraudulento y un colectivo rebelado por los cuatro costados, la cúpula militar tendría que decidir si conspira en contra del sentir mayoritario de la Fuerza Armada de no masacrar a sus conciudadanos o prefiere apoyar a la elite gobernante de turno. Partiendo de la experiencia más reciente, el 6D, da la impresión que los generales no se van a echar ese cacho de agua y se adaptarían a la posición pro-ciudadana de sus compañeros de armas.

Así las cosas, el tema electoral en el 2017 luce como una farsa de ambos sectores políticos, donde uno pretendería usarlo de fachada para relegitimarse en el poder y neutralizar adversarios políticos, mientras que el otro grupo lo estaría viendo como un atajo a su ascenso a Miraflores.

Finalmente, usted, que está en el medio de todo esto, eventualmente le tocará decidir a quién apoyar, si es que todavía se encuentra indeciso… Creo que, en todo caso, lo importante es asumir una posición, asistiendo a la función teatral de su preferencia pero a conciencia, sin dejarse manipular con ofertas engañosas o creyendo en pajaritos preñados…

Publicado originalmente en http://www.lapatilla.com/site/2017/01/09/la-farsa-electoral-del-2017-por-claudio-sandoval/

Lo que debes saber sobre la salida de Maduro

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Hablemos claro y raspao, el cambio en Venezuela sólo puede ocurrir por dos vías: por las buenas o por las malas. El primer camino tiene que ver con la salida electoral, mientras que el segundo presenta muchas variantes, incluyendo la renuncia del presidente y la intervención militar.

Bájese de esa nube

Si no estás armado, tampoco quieres ir a Miraflores a echarte tiros con los colectivos, el hampa y la guardia de honor –que no son mochos y defenderían lo suyo de la única manera que saben hacerlo-, entonces te conviene apostar por la salida electoral y/o ser testigo de una potencial intervención militar.

En cuanto al camino electoral, éste no se encuentra garantizado y probablemente estará minado de obstáculos nada pacíficos.

– ¿Pero por qué asumes eso si la constitución establece que el periodo presidencial es de seis años y, por lo tanto, deben celebrarse elecciones en el año 2018?

– Si la letra de nuestra carta magna se respetara, entonces hoy Nicolás Maduro no sería presidente de Venezuela e igualmente se hubieran realizado los comicios regionales. Pero en vista de que el Chavismo iba a perder en ambos procesos electorales, optó por el sabotaje constitucional. La realidad es que Venezuela tiene un sistema disfuncional que degeneró en cleptocracia y provocó la actual distorsión del orden democrático.

Esto significa que el CNE no luce animado a ejecutar el calendario electoral de oficio, sino que esta vez el que quiera elecciones, tendrá que conquistarlas en la calle. En consecuencia, la apuesta electoral involucrará un sacrificio adicional que pudiera canalizarse en forma de protestas pacíficas para meterle presión al Chavismo.

Ahora bien, ten en cuenta que en todo lugar donde se ha implementado la lucha no violenta, ésta suele generar violencia porque las fuerzas de seguridad del Estado y sus grupos paramilitares reprimen a manifestantes desarmados y violan sus derechos humanos.

Agitar a la gente para pedir la renuncia de Maduro es un error

Cuando nos ubicamos en el tiempo y espacio correcto (año 2017), concluimos que si el presidente renuncia durante el cuarto año de su periodo, el esperado cambio no ocurrirá porque el Chavismo continuaría gobernando hasta diciembre de 2018, de acuerdo al artículo 233 de la constitución venezolana (el cual acatarían irrestrictamente porque les favorece).

A diferencia de Chávez, Nicolás Maduro no es el mandamás interno sino el principal representante de un grupo de co-gobernantes que incluye a Diosdado Cabello, al PSUV, la familia Chávez, Jorge Rodríguez, Aristóbulo Istúriz, etc. Es decir, técnicamente salir del presidente Maduro debería ser igual a sacar al Chavismo del poder ejecutivo, para dar oportunidad a líderes capaces de reconstruir un país llevado a la ruina, en todas sus acepciones.

El orden de la bota

Los militares han tenido un papel preponderante en los cambios políticos del país y lo seguirán teniendo en el futuro cercano. En respuesta a la imponderable militar (¿cómo y cuándo actuarán en contra del gobierno, si es que lo hacen?), hay formadores de opinión que sostienen la tesis de una intervención preventiva ante la inminente hecatombe que comportaría el caos de Ciudad Bolívar esparcido en Caracas.

En otras palabras, frente la tesis de intervención militar ex post facto –que salgan primero los civiles a la calle y cuando nos den la orden de reprimir, tenemos legitimidad para revelamos y prevenir una masacre-, se antepone esta idea de ahorrarle a los ciudadanos el represivo camino de la lucha no violenta. Bajo tal postura, se cree que el Chavismo no renunciará al poder por la vía democrática sino a través de la confrontación violenta. De manera que resulta innecesario exponer las vidas de civiles desarmados a la merced de grupos oficialistas violentos, cuando los únicos que pueden poner orden son las Fuerzas Armadas, en sintonía con el sentir popular que se opone a la permanencia del actual gobierno chavista.

– Pero la estás poniendo muy difícil ¿que nos coma el tigre entonces? Mi mensaje es que quién vive de ilusiones muere de desengaño y perro cobarde no hace perritos. En el 2017 ni la MUD ni la sociedad civil tienen mayor chance de producir cambios políticos tangibles durante el año. Los únicos capaces de hacer un corte de raíz en la estructura del Poder Público serán los militares. Pero eso no depende de ti, mucho menos las probabilidades de éxito de ese escenario, que, quizás, tampoco apoyarías.

Recomiendo no perder el tiempo en protestas que busquen la renuncia de Maduro. Si crees que el Chavismo puede salir por las buenas, trata de enfocarte en la definición del calendario electoral. Si piensas que esto solo puede resolverse por las malas, mide muy bien tu riesgo y recuerda que en pelea de burros, no se meten los pollinos ¿Comprendes por qué Maduro aún sigue en Miraflores? No es fácil ¿verdad? ¡Feliz año!

Publicado originalmente en http://www.lapatilla.com/site/2016/12/26/claudio-j-sandoval-lo-que-debes-saber-sobre-la-salida-de-maduro/

Trump apoyaría cambio de régimen en Venezuela

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En Estados Unidos, la mala reputación del gobierno del presidente Nicolás Maduro es abrumadora. De hecho, esta percepción negativa no solo se limita a la actual administración chavista sino también salpica a la revolución bolivariana, como modelo de progreso en Venezuela y la región.

Tras dieciocho años sin dar pie con bola, el chavismo hoy en día está rayado internacionalmente en el área financiera, económica, política, judicial y en materia de seguridad nacional. Su dificultad para amortizar las deudas en bonos soberanos y de PDVSA, la actual crisis humanitaria, la flagrante violación de la Constitución nacional (v.g. suspensión de facto de elecciones), las investigaciones en materia de corrupción y lavado de dinero, así como el llamado caso de los narcosobrinos, son ejemplos que explican por qué esta mala fama no es gratuita.

¿Qué piensan los formadores de opinión estadounidenses, el círculo de influencia de Trump y el propio Trump sobre Venezuela?

Existen cuatro temas principales en torno a Venezuela. Algunos analistas consideran que no hay salida electoral porque el país está gobernado por delincuentes aliados al poder militar y concluyen que la solución involucra una intervención.

Otros intelectuales argumentan que el diálogo es un error, pues no conducirá al cambió político, mientras el gobierno no se sienta realmente presionado a realizar concesiones.

Luego, encontramos posiciones como la del próximo Secretario de Comercio, Wilbur Ross, quien ha dicho que Venezuela tiene grandes oportunidades de convertirse en una nación económicamente desarrollada, pero esto no será posible con el chavismo en el poder. Según Ross, el cambio requiere de una rebelión popular que instale un nuevo gobierno, e insinúa que la intervención de las Fuerzas Armadas venezolanas se  justifica ante el caos administrativo creado por el chavismo.

Por su parte, Trump afirmó lo siguiente en un discurso preelectoral: “Venezuela es un país rico en recursos, vibrante y bello, lleno de gente trabajadora e increíble. Pero Venezuela ha sido llevada a la ruina por los socialistas…El próximo presidente de Estados Unidos debe solidarizarse con toda la gente oprimida en nuestro hemisferio y yo defenderé a los venezolanos oprimidos que desean ser libres”.

¿Cómo y cuándo?

La administración Trump tendrá un abanico de cartas para armar su juego. Desde el caso extremo de intervenir militarmente, pasando por el apoyo de la insurrección comentada por Ross, hasta la salida de Estados Unidos de su facilitación en el diálogo entre el gobierno y la MUD.

Trump también podría mantener total o parcialmente la estrategia del presidente Obama. Es decir, presionar al Chavismo para que permita elecciones en el 2017 y 2018, al tiempo que, desde los cuerpos de cumplimiento de la ley (law enforcement) y el poder judicial estadounidense, se negocian opciones hacia la transición del régimen con altos funcionarios venezolanos, involucrados en ilícitos transnacionales.

Tarde o temprano, el presidente Trump deberá tomar decisiones sobre la situación de Venezuela. Para ello, tiene un margen de cuatro años. Su intención de aliarse con el presidente ruso Vladimir Putin –quien tiene intereses geopolíticos y económicos en Venezuela-, podría impactar el “timing” en la estrategia de Trump hacia nuestro país.

Sin embargo, el sentimiento público en la nación norteamericana en torno al presidente Maduro y el agotamiento irreversible de la alternativa chavista, hace pensar que Trump apoyaría un cambio de régimen en Venezuela. Amanecerá y veremos…

Originalmente publicado en http://www.lapatilla.com/site/2017/01/02/claudio-sandoval-trump-apoyaria-cambio-de-regimen-en-venezuela/