3 Pasos para derrotar a Castro

El punto de partida de la salida democrática a la crisis política venezolana es la resolución del problema electoral. El CNE es el principal pilar político del chavismo, su fuente de relegitimación.

Si se derrumba su pilar electoral, la revolución caerá automáticamente, cual efecto dominó.

Ahora bien, ¿cómo se desmonta democráticamente la trampa electoral? En principio, habría que exigir garantías de elecciones transparentes y confiables como condición previa a la participación electoral. No obstante, algunos ejemplos históricos, como la Revolución EDSA (Filipinas) y las Revoluciones de Colores (Yugoslavia, Georgia, Ucrania y Kirguistán), enseñan que los autócratas no suelen modificar los sistemas electorales fraudulentos sobre los cuales edifican su apariencia democrática.

Paso 1: Se debe votar

La participación ciudadana coloca la “papa caliente” en manos del gobierno. La Habana siempre estará dispuesta a activar el fraude si se ve obligada a hacerlo. En otras palabras, si los chavistas participan y la oposición se abstiene de votar, no es necesario hacer trampa.

Paso 2: Se debe ganar

Existe una gran diferencia entre perder por fraude y perder a pesar del fraude. Jurídicamente, toda ilegalidad debe ser denunciada. Políticamente, sería irresponsable sumergir al país en una crisis basándose en las formas, desconociendo el fondo; vale decir, la voluntad mayoritaria de un pueblo trasciende las triquiñuelas realizadas por el poder de turno para engordar sus números.

Paso 3: Cobrar es la clave

En los 5 casos referidos en el segundo párrafo, cada victoria se definió postelectoralmente. Se sabía de antemano que los resultados electorales oficiales no reconocerían la voluntad mayoritaria de los electores. Ante el fraude institucional, las fuerzas opositoras tomaron acciones no violentas contundentes e ¡inmediatas! que produjeron la salida del poder de tales autoridades, ilegítimamente constituidas.

En el caso de Venezuela, la estrategia electoral de la oposición –impulsada por la MUD y Capriles–, es esperar los próximos comicios  presidenciales, con el as bajo la manga de la tendencia prácticamente- irreversible del decrecimiento histórico-electoral del chavismo. Se estima que aunque Capriles haya ganado el pasado 14 de abril, la brecha es tan pírrica que no justificaba su defensa a toda costa.

En términos de fechas, el chavismo tiene sus días contados. En este aspecto no se diferencia de cualquier otra tendencia política local o foránea. Sin embargo, quien espera el fin del chavismo desde su zona de confort corre el riesgo político de ser desplazado.

http://www.eluniversal.com/opinion/130718/3-pasos-para-derrotar-a-castro

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