Están raspados

Un país donde la política es un show tragicómico puede llegar a convertirse en la meca de dramaturgos y psiquiatras. En mi caso representa un verdadero dolor de cabeza cuando quiero opinar sobre aspectos sustantivos del Estado. Al fin y al cabo, ¿qué sustancia política puede extraerse de la paliza dada por los chavistas a una mujer indefensa en la Asamblea Nacional?

¿Son los políticos el problema más grave?

En cualquier lugar los políticos tienden a modelar valores propios de su cultura. Hagamos el siguiente contraste: si usted olvida su cartera en un sitio público sueco, seguramente la recuperará. Si el desfase le ocurre en Venezuela, probablemente alguien hurtará su pertenencia. En Suecia aquél que se atreva a sobornar a un policía se mete en problemas; en Venezuela los policías suelen matraquear a las personas. En Suecia la tolerancia a la corrupción es excepcional mientras que en Venezuela esa es la regla.

¿Cuál es la diferencia entre un político sueco y su homólogo venezolano? El escandinavo promedio es transparente y honesto ante la tentación.

Según reza la leyenda, Chávez era la principal piedra de tranca para el desarrollo de Venezuela. No obstante, su fallecimiento confirmó que el problema no es un hombre sino una sociedad con baja formación en valores ciudadanos y mayoritariamente transgresora del Estado de Derecho.

De manera que Chávez encarna lo que somos como sociedad.

Desafortunadamente, en este país abundan los Maduro y escasean venezolanos como el maestro José Antonio Abreu.

Capriles fue un bluff

La vida es como un juego de cartas, debes jugar lo mejor posible con la mano que te toque. A pesar de que el flaco no es precisamente un trío de ases, el paraguas de su liderazgo representaba la opción más plausible para movilizar a los ciudadanos y exigir elecciones limpias.

Por eso cuando Capriles me pidió ayuda, yo me comprometí públicamente a apoyarlo bajo tres condiciones: si le hacían fraude debía 1) denunciarlo, 2) desconocer los resultados y 3) ser fiel a esa ruta hasta sus últimas consecuencias.

Sin embargo, Henrique rompió su promesa al tolerar la trampa y convenir la realización de las elecciones municipales en las condiciones irregulares que ya conocemos. Una apuesta que, si bien incongruente, no sorprende pues obedece a cálculos e intereses estrictamente personales (considera que Maduro no aguantará 6 años; electoralmente sigue creciendo y el chavismo decreciendo; no quiere conmociones sociales que empañen su nombre; en la gobernación de Miranda ya tiene una cuota de poder asegurada “mientras tanto”).

Por mi parte, no me he movido de sitio, mi posición ha sido la misma antes, durante y después de las elecciones. Fue Capriles el que se apartó de esta lucha por la democracia.

El que tiene buena voz no manda a cantar a otro

Para los abstencionistas el error de Henrique es la razón que justifica la no participación como solución electoral.

Nada más alejado de la idoneidad. Que Henrique haya reculado no sugiere que deba desecharse la alternativa del voto; por el contrario, ello significa que hay que votar, ganar y, sobre todo, cobrar.

En Venezuela la abstención tuvo su oportunidad de oro en las elecciones parlamentarias del año 2005. Luego del rotundo fracaso de esta estrategia, los abstencionistas culparon a los políticos por no haber deslegitimado al régimen con el 80% de abstención resultante. Pero ¿por qué ellos no tomaron ventaja de la coyuntura y se colocaron al frente de la lucha? ¿No era éste el chance esperado para posicionar su visión y dejar en segundo plano a los partidos? Claro, soñar no cuesta nada… La verdad es que los abstencionistas no tienen el liderazgo que se atribuyen. Por otro lado, ¿hay algún caso exitoso en la historia de la humanidad de liberación popular mediante la abstención?

Con la negativa del CNE de realizar la auditoria conforme a los estándares legales e internacionales, tanto propios como extraños dudaron del carácter fidedigno de los resultados. La deslegitimación del ente electoral fue posible gracias a la participación ciudadana y al trabajo de Capriles junto a su equipo de campaña. Hay que reconocer que el flaco dio lo mejor de sí mismo. No es justo entonces exigirle un esfuerzo superior a su capacidad intelectual.

En dos platos

Existe un grave problema educativo en el país. Mientras no se resuelva, Venezuela seguirá siendo semillero de la clase de políticos que está dominando actualmente la esfera del poder público, quienes, por cierto, no son tan distintos a la mayoría de sus conciudadanos.

La oposición no debería convalidar la celebración de elecciones hasta que exista, efectivamente, garantía de confiabilidad y transparencia. Alternativamente, la participación en elecciones viciadas pudiera ser viable solo si va de la mano de un liderazgo dispuesto a ¡cobrar!, aunque tenga que sacrificar (“mientras tanto”) su preciada zona de confort.

Baja el telón.

http://www.eluniversal.com/opinion/130523/impugnacion-internacional-de-la-eleccion

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