¿Serás cómplice de esta mentira?

Según el refrán popular “mono no se ve su cola sino la de su vecino”. Y es que cuando uno le mete la lupa al razonamiento político de cada sector para esta nueva campaña presidencial concluye que son idénticos y que, además, resultan completamente ilógicos por contradictorios.

Curiosamente, opositores y chavistas enuncian que apoyarán a sus respectivos líderes para combatir la mentira y luchar por la democracia. Así, por ejemplo, muchos “superdotados” opositores hacen esfuerzos sobrehumanos para hacer entender a los “pobres” chavistas que no deben tolerar la farsa representada por Maduro y que, en consecuencia, deben castigar esa conducta a través del voto en su contra. Lo que no dicen, o no logran visualizar, es que apoyar a Capriles implica tolerar el sectarismo y clasismo como forma de gobierno.

Detector de mentiras

Hagamos el siguiente ejercicio: Si eres opositor ¿votarías por un candidato que engañó a la MUD al haber incumplido su compromiso con esta coalición y haber excluido a su propia gente durante la pasada campaña presidencial? ¿Apoyarías a una persona que desconoció la voluntad del pueblo (parecido al caso Ledezma) y deslegitimó el gran esfuerzo de las primarias al auto-nominarse como candidato a la gobernación de Miranda, contrariando, de paso, la alternancia democrática? ¿Te merece confianza una coalición electoral que alcahueteó la trampa del Gobierno, vía CNE, y que luego reconoció que el proceso electoral venezolano está viciado? ¿Qué credibilidad y consistencia en sus convicciones tiene una persona que asume primero el discurso de la paz y, a conveniencia, en un abrir y cerrar de ojos apuesta a la confrontación? ¿Votarías por un candidato que, de antemano, te está dando muestras negativas sobre su forma de ejercer la política?

Ahora bien, si eres chavista ¿votarías por una persona que engañó al pueblo diciendo que el comandante Chávez se recuperaría cuando sabía que tenía una enfermedad irreversible? ¿Apoyarías a un hombre que está haciendo un uso y abuso perverso de un cuerpo para satisfacer su insaciable ambición de poder?

El que mediante la viveza criolla y la doble moral pide lo que no está dispuesto a dar, no puede considerarse victima sino victimario del afianzamiento de nuestra decadencia social.

No volverán

El proceso histórico sigue su curso y es irreversible. El chavismo encarna y cristaliza convencionalismos sociales mayoritariamente aceptados por los venezolanos de hoy. Similar a la experiencia de la URSS, este modelo insostenible colapsará eventualmente por quiebra financiera, presión social y venia castrense.

De momento, la disidencia debe diferenciarse, concentrar recursos, inducir al cambio con la acción y aguardar el colapso.

La reconstrucción de la nación, tras el fin de la era castro-chavista, requerirá de la reserva moral de este país, hombres y mujeres de pensamiento y acciones coherentes en el tiempo.

El voto nulo

Utilizaré esta arma de resistencia no violenta como vehículo para ejercer mi derecho al sufragio. Voto nulo para expresar insatisfacción por el status quo y como método de no-cooperación política opuesto a la legitimación del establishment.

“No podemos esperar un cambio, si seguimos haciendo lo mismo”, afirmaba Albert Einstein.

Ante el viejo chantaje de que si no votas tampoco tienes derecho a quejarte, surge entonces la acción de votar nulo por el cambio hacia el bienestar, entendiéndose que ninguna de las dos opciones de la tarjeta electoral lo representa.

¿Y la abstención?

De cualquier modo, hay que votar. La abstención es un arma inefectiva en Venezuela. No le funcionó a Chávez en los 90 y tampoco a la oposición en 2005 -donde los partidos políticos y la sociedad civil quedaron totalmente desmovilizados. No existe ningún caso exitoso de lucha política pasiva.

¿Y tú qué harás?

En su narración sobre la batalla de las Termópilas, Heródoto nos enseña que, incluso, en las contiendas inevitables se cuenta con la alternativa de escoger cómo actuar. En ese mismo contexto narrativo helénico, la película Troya muestra un pasaje donde un joven, asombrado por la fornida apariencia del mejor guerrero de los tesalios, le insinúa a Aquiles que se abstenga de enfrentarlo, a lo que éste respondió: “Por eso nadie recordará tu nombre”.

Cada quien tiene derecho a decidir si abandona la lucha como el joven de Troya o si asume el reto como Leónidas. Pero pobre papel juega aquel que, consciente de su realidad, decide ser cordero en el festín de los victoriosos.

http://www.eluniversal.com/opinion/130314/seras-complice-de-esta-mentira

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