Estrategia de la Unidad Electoral

Lo siguiente no es un escenario sino el anuncio de lo que ocurrirá: Chávez no ejercerá su cargo efectivamente este nuevo periodo constitucional. Vivo o muerto, se gobernará en su nombre, es decir, colocando en frente su imagen física o simbólica en el marco de formalidades jurídicas. Habrá elección presidencial en consecuencia.

Escenarios y posibilidades para Capriles y Maduro

¿Cuando se realizará esta eleción presidencial? No lo sé pero ello no obsta para que comente sobre algunos elementos suponiendo que el comicio tuviese lugar este año. Henrique sólo tiene dos oportunidades de seguir siendo el candidato “unitario” de la oposición: 1) Que la elección se realice dentro de los próximos 6 meses (aunque perdería frente a Maduro), o 2) Si se hacen primarias. Quiere decir que si no hay elecciones en los próximos 6 meses y tampoco se hacen primarias, Capriles no será el candidato unitario de la oposición. Es decir, podrá lanzar su candidatura pero no sería unitaria.

Por lo pronto el candidato unitario es Capriles porque los demás retadores opositores están neutralizados con lo que denomino genéricamente como el “efecto Diosdado”, esto es, la contención de aspiraciones presidenciales a causa de las circunstancias actuales. Recuérdese que Chávez designó directamente a Maduro, ergo, retar a Maduro es retar a Chavezper se. Para la oposición, el 7-O todavía es un evento fresco de manera que si alguno de ellos, María Corina, Ledezma, Diego Arria o el tigre reta a Capriles, estaría retando a más de seis millones de votos opositores per se. En consecuencia, esas legítimas aspiraciones serían vistas, al menos, como la ambición del avaro inoportuno. En síntesis, lo reciente de los acontecimientos en ambos sectores obliga a los retadores a aceptar a Capriles y a Maduro como los candidatos presidenciales.

El problema para la oposición es que si el evento electoral se realiza durante este primer semestre del año, Capriles será derrotado sin lugar a dudas por “Maduro”.

En términos de sostenibilidad de la unidad opositora, en la medida que pase el tiempo y crezca la legítima aspiración de los otros posibles candidatos mencionados anteriormente, el único chance real para la candidatura unitaria de Henrique sería mediante primarias. En primarias, gana Capriles, si bien se trata de un escenario remoto por la dificultad de replicar tal iniciativa nuevamente.

Según lo veo, ni Capriles, ni Ledezma, María Corina, Eduardo Fernández y Diego Arría podrían derrotar electoralmente a Maduro en el corto plazo. Por lo tanto, la opción más conveniente para el chavismo, antes de que se maten entre ellos mismos y/o desmorone su reinado, es que su CNE convoque la elección presidencial entre marzo y julio. La victoria del chavismo, legitimaría a Maduro en el cargo, presumiblemente estabilizaría un poco el árbol torcido de la inestabilidad, producto del vacío de poder y sostendría al personaje en cuestión por un tiempo más en el coroto; eso si con la espada de Damocles del caracazo y la presión militar.

Mensaje para ambos bandos y al país sobre lo electoral

Desde el punto de vista estratégico, existen dos alternativas para que una oposición pueda acceder al poder en cualquier país, a saber: 1) Emergencia nacional de otro tipo de liderazgo diferente al de turno y que existan las condiciones históricas para un cambio. En este momento esas condiciones para el cambio en Venezuela están presentes, en virtud del vacío de poder que confronta el chavismo sin Chávez. Históricamente está demostrado que cuando “condiciones de cambio” y “liderazgo” convergen, no hay autoridad electoral que pueda contener esa avalancha. En este sentido, suelo citar el ejemplo de Chávez en el año 98 que no ganó con la maquinaría electoral del PSUV sino por su liderazgo y el colapso histórico del bipartidismo adeco-copeyano.

Por otra parte, la segunda alternativa no exige un nuevo liderazgo, más bien demanda como prioritaria la conformación y consolidación de una maquinaria electoral capaz de competir con la del PSUV.

Como puede observarse, a pesar de que la coyuntura del chavismo sin Chávez constituye una excelente oportunidad para el cambio, el país sigue en espera de un liderazgo de ruptura y los líderes opositores actuales carecen de maquinaria electoral. En conclusión señores y señoras, reitero nuevamente una idea que vengo dejando plasmada hace más de tres años: Esto no tiene salida electoral

claudioj.sandoval@gmail.com

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