Verdugos de la democracia

La defenestración de Carlos Andrés Pérez ocasionó el colapso definitivo del sistema democrático puntofijista; imposibilitó la transición hacia una democracia evolucionada y allanó el camino para la instauración de un régimen antidemocrático en Venezuela.

El rencor, la envidia, el oportunismo político y los intereses particulares de los líderes -como Ramón Escovar Salom, Rafael Caldera, Alfaro Ucero, Henry Ramos Allup, entre otros- predominaron sobre las prioridades de la patria.

Por lo tanto, tampoco es de extrañar que esta confabulación de vengadores públicos estuviera conformada por figuras con visiones autocráticas del Estado, como José Vicente Rangel y Arturo Uslar Pietri.

Desde otro flanco, AD, Copei y sus empresarios también se opusieron a la conversión de CAP (de populista a estadista) ya que les acarrearía la pérdida de ciertos privilegios y comodidades.

Aún más contradictorio resultó el rol de los medios de comunicación. A pesar de que CAP acometió reformas liberales de promoción del libre mercado, gobierno limitado y fortalecimiento del sector privado, personas como Marcel Granier vendieron la antipolítica como la salida a la crisis de la partidocracia.

Aunque compartían la visión sistémica de la reforma no pudieron hacer del gocho otro títere más. Por eso promovieron la inestabilidad y patrocinaron el ascenso de Chávez al poder. Sin embargo, no se percataron de que Miraflores sería dirigido ulteriormente por Fidel…

De allí que la lucha contra CAP y Chávez es la misma; nunca ha estado supeditada a la democracia. Estos señores añoran los tiempos de otrora cuando el país estaba a sus pies, cuando manipulaban a la sociedad para enrumbarnos por caminos ajenos al bienestar colectivo, cuando quitaban y ponían presidentes.

Lo cual explica el caradurismo y la soberbia que exhiben en televisión, rasgándose las vestiduras por la libertad, los principios y valores democráticos. Pero ¿cuál libertad? En realidad, están exigiendo y tratando de hacer valer su libertad y sus intereses a toda costa, incluso aunque se contrapongan a los del pueblo.

Y en algo estoy de acuerdo con Chávez: “No volverán”. Porque constantemente emergen líderes independientes, refrescantes y con la determinación de sacar a Venezuela del continuado estado de descomposición provocado por estos líderes de (la) cuarta y de (la) quinta…

Quienes ayer justificaron las intentonas golpistas del 92 y escribían cartas de respaldo a los militares insurrectos, hoy estuvieron bebiéndole el chocolate caliente a CAP en su funeral. Algunos están arrepentidos, pero otros siguen siendo los mismos hipócritas de siempre.

Y han llegado al extremo de alcahuetear las ilegalidades de Chávez. Saben que si cambia el status quo polarizante, pasarían a un segundo plano. Ibsen, hermano, son ¡irrecuperables!

En cuanto a CAP, la historia actual nos informa que no era el locoven que muchos creían. A partir del juicio político que le montaron, podemos ver a un hombre que creyó fervientemente en la institucionalidad democrática -a pesar de que era inexistente. Sus obras políticas, como la nacionalización petrolera, Fundayacucho y el frustrado intento de reformar el Estado, dan fe de un líder adelantado a su generación.

Desafortunadamente, el legado de Carlos Andrés está ligado con la corrupción, la persecución política, la represión y la violación de los derechos humanos.

claudioj.sandoval@gmail.com

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s