No más Globovisión

Nuevamente el presidente Chávez arremete contra el canal de La Florida. Y ciertamente el culpable es el imperio, pues desde hace mucho tiempo ha mantenido al comandante en una prisión de acoso psicológico.

Tratan de debilitarlo políticamente a través de la provocación e inducción al error. El tío Sam ya conoce al personaje; entiende que su talón de Aquiles es la insaciable ambición de poder y el miedo a morir. Por eso Washington reta constantemente su autoridad y legitimidad. Acto seguido, el mandatario entra en un profundo e incontenible estado de furia, se radicaliza y toma medidas impopulares.

Como por ejemplo, dar la orden de enviar tanques a la frontera para guerrear con nuestros hermanos colombianos. Ese arrebato emotivo fue su respuesta ante las denuncias hechas por el Departamento de Estado y el gobierno colombiano sobre el presunto vínculo de su gobierno con grupos terroristas como las FARC y con el narcotráfico. A lo interno, uno de los que “pagó los platos rotos” fue Oswaldo Álvarez Paz, a quien Chávez mandó a encarcelar por el delito de haber expresado su opinión sobre este expediente. Por supuesto, ambas pifias del régimen generaron el rechazo de la mayoría de los venezolanos.

En relación con lo anterior, la visita del Sr. Guillermo Zuloaga al Congreso estadounidense no podía ser menos que el fósforo que encendiera la explosiva cólera del comandante. Con el caso Globovisión pretenden achicarle la celda al líder supremo de la revolución para que se vuelva a equivocar. Y me pregunto ¿Cerrará el canal?, o ¿le pondrá las manos para cambiar la línea editorial?

Particularmente, descarto la primera posibilidad porque Chávez no querrá repetir el error de RCTV donde además de dejar sin sustento a cientos de familias venezolanas también creó el estigma de una revolución antidemocrática. Para él todavía es importante mantener las apariencias con los vigilantes internacionales de la democracia aun cuando se haya confesado marxista, es decir, dictador del proletariado.

Por otro lado, Globovisión es una planta televisiva que a través de sus noticias y programas de opinión refleja, en máxima expresión, la polarización existente dentro del sector opositor. La misma que fortalece un sistema militarista cuyo paradigma confluye entre el conflicto y la violencia. Desde esta perspectiva, Globovisión es el antagonista ideal, es decir, el sujeto a quien debe derrotarse en batalla sin herirlo mortalmente ¿Acaso sin adversario habría excusa para continuar la guerra? En otras palabras ¡Mientras el comandante no encuentre un mejor culpable local, el canal seguirá al aire!

Entonces, el meollo no es que Maquiavelo quiera controlar Globovisión para vengarse de Zuloaga sino que con esta acción cree que puede monopolizar el uso de la polarización a su entera conveniencia.

Finalmente, no es menos cierto que este medio de comunicación tiene falencias y, en efecto, ha cometido errores. Sin embargo, es justo reconocer que en el Globovisión de Zuloaga tanto opositores como chavistas e independientes hemos tenido un espacio para expresar libremente nuestro pensamiento sin temor a represalias por parte del propietario del canal. Ahora bien, ¿Ocurre lo mismo con la actual Venezolana de Televisión (VTV); sería esto posible en el Globovisión de Chávez? ¡No lo creo!

claudioj.sandoval@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/101129/no-mas-globovision