Tergiversación de la historia

1) Con ocasión a la celebración de nuestro bicentenario se están manejando, a nivel de la opinión pública, dos interpretaciones sesgadas de la gesta emancipadora. Por un lado, se pretende construir un culto a Bolívar a partir de la manipulación de sus hazañas y discursos para conectarlos con ideas e ideologías en el presente. Ahora bien, la propia pluma del Libertador claramente revela la profunda influencia que tuvo el pensamiento liberal burgués de la ilustración sobre su persona.

Esto motivó a Carlos Marx, padre del socialismo “científico”, a publicar su crítica despiadada contra Bolívar, a quien llegó a considerar como el “canalla más cobarde, brutal y miserable…”. Por lo tanto, sólo un ignorante y/o oportunista aseveraría que el pensamiento bolivariano y el marxismo son compatibles.

También surge un inconveniente cuando desde esta postura se apela a la historia para promover un nacionalismo extremo que sólo puede generar consecuencias nefastas, similares a las del pasado.

2) En cuanto a la otra interpretación: No está conforme con la consigna que presenta a Venezuela como una nación forjadora de libertades y capaz de derrotar a potencias extranjeras, tal y como lo demuestra la guerra de independencia. Esta posición menosprecia lo ocurrido durante aquellos años de lucha. Entonces afirman que los venezolanos derrotamos a un imperio que llevaba dos siglos de decadencia sostenida.

Es decir, obtuvimos la victoria debido a que el Reino de España era un imperio de segunda categoría… Ciertamente, no debemos caer en la trampa del discurso de la violencia ya que la mayoría de los venezolanos no estamos interesados en guerras pero ¿por qué se intenta restar meritos a esa lucha por la libertad? La respuesta es sencilla: quienes formulan excusas de esta naturaleza son instrumentos del discurso positivista para la reconquista europea de las colonias que, entre otros aspectos, concibe al viejo continente como la “civilización” y al Sur como la “barbarie”.

De allí que después de doscientos años no es difícil encontrar partidarios de una Venezuela servil ante cualquier potencia extrajera -aunque ello implique dominación y marginación. Otros creemos en la visión bolivariana y mirandina que contempla una nación independiente, dispuesta a interactuar y a destacarse en cualquier escenario sin complejo de inferioridad.

3) Nuestra prosperidad social requiere de un liderazgo emergente, armado de sabiduría y preparación intelectual que, sin necesidad de apoyarse en el nacionalismo exacerbado, sea capaz de levantar la moral de un colectivo subestimado y tildado de incivilizado. El primer paso es reconocer que la responsabilidad no recae principalmente en factores foráneos sino en nosotros mismos pues, desde los inicios de la república, los detentadores del poder han olvidado o rechazado el mensaje Bolívar y de Miranda.

4) La historia muestra que cuando los marginados se revelan ocurren sucesos que toman forma de una guerra federal o de un carachazo. Y el descontento popular es actual porque la traición de la mayoría del colectivo persiste por parte de los detentadores del poder.

claudioj.sandoval@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/100515/tergiversacion-de-la-historia