SER O NO SER: EL DILEMA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

El artículo de opinión del respetado historiador Agustín Blanco Muñoz -del 30 de mayo- sobre el Movimiento Estudiantil venezolano (ME) merece, sin duda, una continuación y respuesta reflexiva; pero ahora por parte de un miembro de esta nueva generación de estudiantes venezolanos. Nuestra aspiración no es otra que aquella de “hacer bueno el debate de ideas y perspectivas”.

La primera aclaratoria historiográfica se refiere a la fecha que marca el antes y el después en la historia del ME en el siglo XXI, es decir, el día viernes 25 de mayo de 2007, con ocasión a las manifestaciones a las  puertas de VTV. Esta victoria mediática y emocional nos motivó y llenó de energías para continuar las protestas a partir del lunes 28 de mayo -y cuyo impacto político intensificó la atención de la opinión pública nacional e internacional sobre el ME y los estudiantes.

En principio, el ME debe ser concebido como un “grupo de presión” frente a los abusos del poder, cualquiera sea su naturaleza -política, económica, etc.- y quienquiera que lo ejerza -el gobierno, los partidos, gremios, etc. Así pues, en mayo de 2007, el ME dio el primer ejemplo en la historia  venezolana del siglo XXI de cómo se debe despersonalizar el discurso político. De esta manera, el ME no se enfocó en la lucha contra Chávez o la defensa de RCTV sino que luchó en favor del respeto de un valor y derecho humano: la libertad de expresión. Esto explica el apoyo mayoritario que recibimos de la población venezolana (según las principales encuestadoras del país) y el por qué en nuestras manifestaciones se lograban observar a un gran número de estudiantes de la UNEFA y UBV apoyando al ME.

No obstante, a partir del 2D las circunstancias han cambiado. Algunos consideran que el ME ya no es independiente sino que, por el contrario, es un ala más de la oposición. Es percibido también como superficial en lo filosófico, carente de fuerza proyectiva y, más bien, como un caza-coyuntura. Pero otros como el dirigente universitario bolivariano -y actual directivo del PSUV-, Héctor Rodríguez, son de la opinión de que en Venezuela no existe un verdadero ME y por ello se han dado a la tarea de tratar de fundar lo que ellos denominan como “ME socialista”. Sin embargo, un ME sectorizado, ya sea como parte de la oposición o del chavismo, contradice la visión que, como grupo de presión social,  el ME tuvo con ocasión al caso RCTV. Estaríamos en presencia de un ME parcializado, ideologizado y adoctrinado.

En tal sentido, la clave de la legitimidad y autoridad del ME en el presente y futuro radica en seguir siendo plural, debe admitir miembros de la derecha y de la izquierda, neoliberales y socialistas. Hasta ahora, tanto la oposición como el Estado venezolano (gobierno, AN, TSJ, etc.: chavismo) están interpretando los valores, principios y derechos (libertades) a su antojo y conveniencia. El ME debe, entonces, continuar su lucha por los valores y principios pero interpretándolos bajo el estándar que otorga la democracia y los derechos humanos. De está manera podrá cambiar el discurso político y desvincularse de ambos polos políticos.

En el plano individual, es posible que en el futuro algunos de los  miembros del ME tengan bajo sus riendas los destinos de nuestra nación. Pero aquí y ahora, esto es, en el presente, no es momento para el oportunismo político irresponsable y cortoplacista. Por eso aplaudimos y respaldamos actitudes como la de Stalin González quien ya no forma parte del ME en vista de que se postuló como candidato a la Alcaldía del Municipio Libertador. El mensaje para los actuales líderes del ME es claro, contundente pero sobretodo, práctico y bien intencionado: seguid el ejemplo que dimos los estudiantes (que ustedes mismos dieron) en mayo de 2007… Reencontrémonos con nuestro sentir generacional…

claudioj.sandoval@gmail.com

http://www.eluniversal.com/2008/06/19/opi_art_claudio-j.-sandoval_19A1697759.shtml

Publicado en http://www.analitica.com/   en junio de 2008